Macanudo de Liniers

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"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido
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martes, 30 de octubre de 2018

Nocturno Eterno


Hogar


Nostalgia por el primer amor o el primer amor nunca se olvida




Xóchitl Salinas Martínez

La primera novela publicada por José Memun (México, 1974) se titula simplemente Silvia (Caligrama) La trama es una historia de amor que comienza en la adolescencia que perdurará a pesar de los desencuentros que ocurrirán entre Jorge, el protagonista y Silvia, el objeto de su amor. Silvia es una novela nostálgica que, además del amor, resalta la importancia de la familia, los amigos, los sueños, la música, la literatura y los recuerdos vividos en la infancia y la juventud. En el transcurso de sus páginas nos adentramos en distintos escenarios ubicados en Ciudad México así como Londres, Oxford, Berlín, Roma, Madrid y Nueva York.


Silvia nos lleva a conocer la historia de Jorge, un joven soñador que busca encontrar su propio camino, pero para llegar a este se cruzará con muchas personas que lo marcarán y lo ayudarán a ir encontrando su propio camino. Él es buen contador de historias, quiere llegar a ser escritor aun cuando su padre no está totalmente de acuerdo y le inste constantemente a elegir otras opciones que podrían asegurarle un futuro “más tranquilo”. Manuel y Alex, sus mejores amigos, los tres experimentarán infinidad de vivencias juntos y crecerán y, aunque sus propias decisiones los separarán, siempre intentarán seguir en contacto. Pero claro la estrella del libro, Silvia, el gran amor de Jorge, hermana menor de Manuel a quienes sus padres, a diferencia de sus demás hermanos, la educan con una mayor libertad, apoyan sus sueños que finalmente se ven logrados cuando obtiene una beca de estudios en Oxford.


La cuestión que perdura durante todo el libro es si  el amor será ese amor tan fuerte como para seguir vivo a pesar de la distancia, del tiempo y de la convivencia con otras personas. La narrativa es sencilla y fluida, lo cual hace que la lectura se sienta ligera y pueda enganchar a los lectores con su desarrollo. Una lectura que resulta agradable y te deja recuerdos de algunos personajes entrañables.

***

*José Memun, Silvia, Caligrama. México, 2018. pp: 296

**Gracias a Penguin Random House Grupo Editorial,  a Caligrama y a Edición Anticipada por el libro.

lunes, 20 de agosto de 2018

Lorca, inolvidable



El 18 de agosto de 1936, hace 82 años, el poeta Federico García Lorca fue fusilado. En su memoria comparto su Pequeño Vals Vienés:

Cuando yo me muera
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.

Cuando yo me muera,
entre los naranjos
y la hierbabuena.

Cuando yo me muera,
enterradme, si queréis,
en una veleta.


¡Cuando yo me muera!








Pequeño Vals Vienés / F.G. Lorca/Leonard Cohen/ Fruta Negra
Voz de Angélica Almanza
Adaptación de René Hernández

Fruta Negra interpreta temas de Lorca que parten de momentos ya hechos por otros artistas pero con su impronta personal, quienes lejos de buscar un sonido que parezca propio de las músicas españolas, interpreta los poemas desde su propia lectura y con su sello particular.  

https://www.facebook.com/frutanegra
https://www.soundcloud.com/frutanegra

jueves, 2 de agosto de 2018

Entrevista




Le agradezco a Tomás González Corro por hacerme una entrevista para Agenda TV y para Sociedad 3.0, en donde le platiqué acerca de mi libro Espejeos, así como de mis trabajos en torno al mundo literario.













martes, 31 de julio de 2018

Las palabras, el primer juguete



Algunos de los libros publicados por Luis Jorge Boone


Entrevista
Las palabras, el primer juguete

Xóchitl Salinas Martínez entrevista a Luis Jorge Boone

Hola, Boone, muchas gracias por aceptar conversar conmigo en exclusiva para Mood Magazine. Sé que eres un escritor muy activo y conocido por tu trabajo como poeta, cuentista y novelista, así como también en el ensayo y la columna. Eres de los escritores más sólidos y con presencia de nuestra generación y no lo digo yo, sino que lo atestiguan los múltiples premios que te han dado y tu constancia en la publicación de tu obra. Platiquemos un poquito para que nuestros lectores sepan algunas cosas más sobre ti: 

*Podríamos comenzar hablando sobre tu inicio como lector. ¿Cómo fue que te enamoraste de los libros?, ¿qué leías en esos momentos?
Lo primero que leí fueron los cómics que me regalaba mi abuela paterna. Yo los coleccionaba desde antes de saber leer. Quería que me enseñaran las letras para poder leerlos; cuando me dijeron que sólo íbamos a leer libros, me decepcioné un poco. Luego fui agregando otras cosas. Poesía primero. Narrativa, teatro, divulgación científica. Creo que una relación con el lenguaje funciona siempre en varios sentidos, es decir, no te topas con la resonancia de las palabras en una sola ocasión, en un solo objeto. La música también fue importante para mí. Las canciones son mitad palabra y mitad melodía. Refiriéndome a los libros, lo primero que leí y me encantó fue una antología de leyendas y mitologías del mundo. Luego vinieron cosas que me llevaron a distintas zonas de la literatura, sin una guía precisa. La Divina comedia, la poesía de Neruda, los cuentos de Arreola y Rulfo, las obras de Shakespeare.

*¿En qué momento surge tu interés por “dar el brinco” entre disfrutar leer y comenzar a desear contar historias?
Creo que empezó sin darme mucha cuenta de lo que estaba haciendo. Se dio con naturalidad. Decía Daniel Sada que las palabras son el primer juguete de un niño, y así fue, un poco. Quería provocar que mi lenguaje hiciera lo que veía que hacía en los libros. Se cargaban de una energía y producían unos efectos recargados, potenciados, que el habla cotidiana ocultaba, y que se mostraban a través del trabajo literario. Es un contagio. Una tentación también, la de romper el límite entre testigo y actuante. Ser parte de eso que te entusiasma.

*¿Cuáles son tus raíces literarias y a qué autores consideras fundamentales en tu vida y tu trabajo?
Empecé en los cómics, la poesía, la mitología, los géneros populares. Eso me formó como lector. Descifrar de qué autores vienes como escritor no es labor de uno mismo, sino de quien tenga una distancia adecuada. En ese aspecto me interesa más mi vida como lector; ahora, creo además que uno va conformando círculos a partir de los autores que a le interesan, y de los que más te conmueven y te llevan a nuevos enfoques y nuevas posibilidades del hecho literario.
Lo que llamo mi primer círculo se formó entre los doce y los veinte, o así. Una etapa de formación. Ahí están Borges, Lovecraft, Poe, Neruda, García Márquez, Bradbury, Vallejo, Faulkner, Philip K. Dick.
Luego, entre los veinte y los treinta, encontré a Sam Shepard, Barry Gifford, Cormac McCarthy, Inés Arredondo, Wislawa Szymborska, Leonard Cohen, Luis Antonio de Villena, Don DeLillo, Scott Fitzgerald, Ane Carson, Salman Rushdie, Javier Marías, Paul Auster.
Después están los autores que empecé a leer hará unos diez años, poco más: Joyce Carol Oates, Truman Capote, Richard Ford, Emmanuel Carrère, Alice Munro, Ricardo Piglia, Julian Barnes.
Son autores de los que tengo casi toda la obra, o en eso ando, de quienes espero sus libros nuevos, a los que releo. Últimamente he pensado bastante en esos círculos de lectura personales. Son como los anillos de los troncos de los árboles. Se traslapan, no están definidos del todo, se prestan espacios y elementos entre sí. Son como las capas geológicas de la biblioteca, si la entendemos no como el espacio en el que se resguardan los libros, sino como el ejercicio de lectura que de ellos hacemos.

*Dicen que el que no oye consejos no llega a viejo; ¿qué consejo te dieron, cuando estabas comenzando tu carrera y sigues considerando importante?
El consejo más importante no vino de un escritor, sino de una profesora que tuve en la prepa: estudia lo que puedas, lo que esté al alcance, pero dedica tu vida a lo que de verdad te gusta. Los estudios oficiales no definen de ninguna manera el resto de nuestras vidas, la pasión sí debería de hacerlo.
Y una vez leí en una entrevista que le hicieron a Jaime Sabines una frase que me encantó, y que se me quedó grabada. Cuando le preguntaron qué le gustaba imitar de los autores que admiraba, él dijo: la búsqueda de la libertad.

*En estos pocos más de 10 años que llevas publicando y siendo un autor siempre presente ¿cómo miras, en retrospectiva, tu paso por el camino de las letras?
Ya son 14 desde que publiqué mi primer libro a los 26. Ya llovió. A veces no entiendo cómo llegué aquí, a poder dedicarme a diario a lo que más me apasiona en la vida. Antes de publicar mi primer libro pasé cinco o seis años en talleres literario, leyendo, compartiendo libros e inéditos con mis amigos, en la soledad que me daba vivir en Monclova, en una época sin internet omnipresente ni redes sociales. Lo agradezco muchísimo. Ahora todo sucede a la vista, y eso hace cierto daño. Me siento bien con cómo han ido las cosas. Hubo épocas de esfuerzo que parecían no alcanzar ningún objetivo, en las que me sentía perdido; hubo otras en las que los proyectos empezaron a cumplirse, en que los libros encontraron su camino. El trabajo, el estudio, la dedicación, la disciplina, pero sobre todo el gusto, todo esto me ayuda a escribir. Yo estoy aquí porque me gusta escribir. Y porque me gusta tanto, por eso puedo sortear lo que está alrededor.

*¿Con cuál género literario te sientes más cómodo trabajando?
Cuando escribo cuento, digo que ese. Luego escribo un poema y pienso que mejor ese otro. Es el que esté escribiendo en ese momento. Me doy cuenta de que soy muy voluble.

*Nos podrías contar, por favor, sobre tus más recientes libros, Figuras humanas (Alfaguara) y Bisonte mantra (Era)
Figuras humanas es mi cuarto libro de cuentos. Son historias sobre el amor. Sobre cómo nos descubrimos amantes, lo vivimos, y de los conflictos que entraña. No sólo en el amor erótico, sino en la amistad, en el imposible, en la nostalgia, en los lazos de sangre. Es un catálogo de las formas en que experimentamos el amor, y un recorrido por paisajes y tonos narrativos y formas de contar.
Bisonte mantra es un libro de poemas que tiene la estructura de un viaje por las carreteras y el desierto de Coahuila. Quise hacer un recuento de las místicas que me han interesado, y quise que el libro, que es un poema largo fragmentado, fuera una meditación.   

*¿Cuáles son los temas que te interesa abordar ahora y desde qué perspectiva te gustaría hacerlo?
Cuando termino un libro, pienso en qué cosas no he hecho, qué temas no he tocado, y que me interesan. Creo que la ambición es tener un espectro temático amplio. Pero eso lo juzga el lector. Uno hace lo que puede con lo que tiene.

*¿Nos podrías hablar un poco sobre lo que estás trabajando en estos momentos?
Acabo de pasar un año o poco más sin escribir. Nunca me había sucedido. Pero luego de varios intentos, al fin me pude concentrar en libro de cuentos. Y con ese ahí la llevo.

*Para despedirnos, platícanos alguna anécdota divertida que te haya ocurrido en alguna de las muchas presentaciones de alguno de tus libros.
En las presentaciones pasa de todo. Me han dado hasta bendiciones rituales ancestrales. Aunque muy seguido se presenta eso de “yo más que una pregunta tengo un comentario” o “más que un comentario tengo un evangelio”, nunca ha pasado lo del video que corrió por internet, del señor que corrió a un grupo de rock que iba a tocar en la plaza de su pueblo: “yo más que un comentario, traigo un machete”. Y eso ya es ganancia.

Luis Jorge Boone y Xóchitl Salinas en Xalapa. 

Dar CLICK AQUÍ para ir a la entrevista en MOOD MAGAZINE




miércoles, 25 de julio de 2018

Sin embargo



Elvira Sastre. (España, 1992)

Sin embargo

Elvira Sastre

Te deseo a alguien

que no te diga lo guapa que eres

sino que te lo enseñe,

para que te lo aprendas

sin necesidad de repetírtelo.



Te deseo un poema sin adorno,

frases ridículas,

palabras llanas y simples,

para que entiendas que en el amor

poesía es lo que sale de su boca

y no lo que lees en los libros.



Te deseo un amante con el corazón roto

para que sepa entenderte

y para que respete tu tristeza

cuando haya humedades,

pero sobre todo

para que proteja los destrozos del tuyo

con el suyo

y cuando tiemblen

tener un sustento.



Te deseo un admirador del nudismo

para que vivas lo que es una mirada desmaquillada,

para que coloques los espejos al otro lado,

para que te lleve con los ojos

a amar tu cuerpo sobre todas las cosas,

para que respete tu belleza

y haga de tu silueta el mapa de su tesoro.



Te deseo a un fiel del mar

para que jamás detone las olas de tus lagrimales,

para que acepte que un día serás calma

y otro tempestad

y aun así decida volver a ti cada día,

para que no evite que te derrames,

para que lleve tu sabor en la piel

y mire dentro de ti aunque escueza.



Te deseo a un poeta

con toda mi pena

para que te condene en su egoísmo

a la eterna salvación,

para que te haga inmortal

cuando tengas ganas de morir,

para que la única bala que te dispare

cuando le abandones

-porque tú eres un pájaro atrapado en la nieve,

recuérdalo, amor mío-

sea la que detona una palabra,

para que cuando te sientas nadie

recuerdes que eres el olvido de alguien.



Te deseo a tantas personas

como amor quiero hacerte.



Yo, sin embargo,

solo te deseo a ti.


"Sin embargo" está incluido en su poemario Baluarte




*Elvira Sastre (Segovia, 1992). Reside en Madrid, en cuya universidad cursó el Grado de Estudios Ingleses y el Máster de Traducción Literaria. De vocación temprana, a los 15 años empieza a publicar poemas y relatos en distintas revistas y en su propio blog. En 2013 publicó el poemario 43 Maneras de Soltarse el Pelo, y al año siguiente su segundo libro, Baluarte. Le siguieron Ya Nadie Baila (Valparaíso, 2015), La Soledad de un Cuerpo Acostumbrado a la Herida (Visor, 2016) y Aquella Orilla Nuestra (Alfaguara, 2018)



lunes, 23 de julio de 2018

Natalia Litvinova lee un poema de Siguiente vitalidad

Natalia Litvinova lee un poema de «Siguiente Vitalidad» from Libros Tadeys on Vimeo.

Ecos de la memoria




La última cintura


Después de años de planos trazados a la perfección,

mi madre terminó remendando ropa ajena.

Un día llegó Juan con su leucemia.

Trajo pantalones para achicar. Estaba perdiendo peso.

Cada vez que venía, yo me tapaba la boca.

Quería arrojarme sobre su cuerpo.

Cinco pantalones reducidos para las cinco versiones

de su cintura. Juan, eras blanco cal,

la luz desperdiciada en la dimensión de tus ojos,

tus labios como si toda tu sangre se congregara allí.

La última vez que te vi trajiste el sexto pantalón

y lo destrocé sollozando hasta quedarme dormida.

A la mañana siguiente encontré a mi madre

con los ojos cristalizados, detrás de la máquina de coser,

iluminada por los débiles rayos del sol.

Al lado de toda esa ropa arrugada, indecente, sin dueño.

*

Un día se inició el olvido




Las partículas de tu rostro

comenzaron a desintegrarse.

Ahora todos los hombres

te retienen en sus rasgos.

Tus gorros roídos por las polillas

y los guantes deformes

por la ausencia de manos.

Un día todos los hombres

que caminaban bajo la lluvia

estuvieron hechos

a la medida de tu cuerpo.

Ya no recuerdo cuán ancha la espalda

o cuán suave la tela del abrigo,

un día el olvido comenzó,

estaba sola en el andén

y las puertas del vagón

se cerraban y se abrían

como si ingresara

una multitud de fantasmas.

La luz de la luna oscilaba

como un farol y las estrellas

parecían colmillos

de un animal al acecho.

Cesaron mi infancia y tu vejez

pero tu voz no,

campana indestructible,

trina en mi sien,

enferma de misterio.
*


Doma




¿Qué hacen los hombres de mi pasado,

qué ciudades destruyen? Cuando un caballo sin jinete

atraviesa el campo, veo en su mirada que lo han domado.

¿Qué hacen lejos de mí? ¿Y por qué los busco

en los ojos de los animales?



 *

La piel no se renueva


Enamorada y sola

voy a arrancar mi corazón

de la lluvia

y lo voy a nutrir 

*

La piel no se renueva, recuerda.

Es corteza de un árbol tatuado con una navaja

o el caparazón de un grillo que se raspó contra la amapola.

Soy un sol blanco que rueda por el desierto,

y los hombres me miran cubriéndose la cara.


*

Lloramos para interrumpir

el desierto de los ojos
así como indagamos la vida
para descansar de la muerte.
Los recuerdos que oculto

terminarán aullando.

*

¿Madre, te acuerdas de los niños

que lanzaban piedras a nuestra casa?

¿Por qué no les dijiste que sus sueños

caerían con más violencia? 

*

Soy el bolsillo expuesto de mi cuerpo.

Los días como una tijera.

Despierto y digo en voz alta la oración

de mi abuela analfabeta

y corto el miedo con mi lengua.


 *

Chernóbil 


Hay días blancos y días negros,

antes de mi nacimiento un día negro explotó,

y mi abuelo no vio más colores. Los sobrevivientes

pudieron escribir su nombre en la ceniza y volver

a la oscuridad del hogar.




*Nacida en Gómel (Bielorrusia) en 1986, Natalia Litvinova es poeta, editora y traductora. Ha publicado Esteparia, Balbuceo de la noche, Grieta, Rocío animal, Todo ajeno, Cuerpos textualizados, Cesto de trenzas y está por presentar su más reciente poemario Siguiente vitalidad.

 Junto con Javier Galarza. Compiló y tradujo las antologías El ruido de la existencia (2013) de los poetas rusos Vladislav Jodasevich y Serguéi Esénin; y El espejo equivocado (2013) de Cherubina de Gabriak. Actualmente imparte talleres presenciales y virtuales acerca de la historia de la poesía y la producción de textos. 

martes, 30 de enero de 2018

Clarísima, Claribel



El día 25 de Enero, murió en Managua, Nicaragua,  la gran  poeta Claribel Alegría. Como pequeño homenaje comparto un par de poemas suyos. Descanse en paz.

Sólo cuando me amas
se me cae esta máscara pulida
y mi sonrisa es mía
y la luna la luna
y estos mismos árboles
de ahora
este cielo
esta luz
presencias que se abren
hasta el vértigo
y acaban de nacer
y son eternos
y tus ojos también
nacen con ellos
tu mirada
tus labios que al nombrarme
me descubren.
Sólo cuando te amo
sé que no acabo en mí
que es tránsito la vida
y que la muerte es tránsito
y el tiempo un carbúnculo encendido
sin ayeres gastados
sin futuro.
*
Quiero entrar a la muerte
con los ojos abiertos
abiertos los oídos
sin máscaras
sin miedo
sabiendo y no sabiendo
enfrentarme serena
a otras voces
a otros aires
a otros cauces
olvidar mis recuerdos
desprenderme
nacer de nuevo
intacta.


Claribel Alegría

Claribel Alegría falleció este jueves, 25 de Enero del 2018, a los
93 años de edad.