Macanudo de Liniers

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"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido
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jueves, 2 de agosto de 2018

Nuestros niños




Foto tomada de Internet. USA, Mayo, 2018


Nuestros niños


Xánath Caraza


Si es uno, diez mil

o mil quinientos los perdidos,

el dolor es el mismo,

la indignación aún mayor.



No hay canciones de cuna

a quien susurrar por las noches,

las camas están vacías.



Ni a quien cobijar en las tardes frías,

las casas están incompletas.

No hay fuego en el hogar.



Una generación adolorida.

No hay cuerpos que abrazar.



Niño mío, en la oscuridad te vislumbro.

Niña mía, en las garras de la maldad estás.



¿Cómo alcanzar tus pequeñas manos?

¿Cómo calmar tu sed?

¿Cómo sentir tu aroma?

¿Cómo escuchar tu dulce voz?



¿Quién consolará tu hermosa alma?

¿Tendrás qué comer?

¿Quién dirá tu nombre con ternura?

¿Quién rezará por ti con amor?



Y, ¿en las noches de tormenta?



Niño mío, niña mía,



¿Cómo sabrás que sigo junto a ti?



*Atenas, Grecia, 13 de junio de 2018.

Foto tomada de Internet. USA, Mayo, 2018


Foto tomada de Internet. USA, Mayo, 2018.













Los registros Federales de Estados Unidos confirman que están en funciones 86
centros llamados "Centros de cuidado infantil".



miércoles, 25 de julio de 2018

Sin embargo



Elvira Sastre. (España, 1992)

Sin embargo

Elvira Sastre

Te deseo a alguien

que no te diga lo guapa que eres

sino que te lo enseñe,

para que te lo aprendas

sin necesidad de repetírtelo.



Te deseo un poema sin adorno,

frases ridículas,

palabras llanas y simples,

para que entiendas que en el amor

poesía es lo que sale de su boca

y no lo que lees en los libros.



Te deseo un amante con el corazón roto

para que sepa entenderte

y para que respete tu tristeza

cuando haya humedades,

pero sobre todo

para que proteja los destrozos del tuyo

con el suyo

y cuando tiemblen

tener un sustento.



Te deseo un admirador del nudismo

para que vivas lo que es una mirada desmaquillada,

para que coloques los espejos al otro lado,

para que te lleve con los ojos

a amar tu cuerpo sobre todas las cosas,

para que respete tu belleza

y haga de tu silueta el mapa de su tesoro.



Te deseo a un fiel del mar

para que jamás detone las olas de tus lagrimales,

para que acepte que un día serás calma

y otro tempestad

y aun así decida volver a ti cada día,

para que no evite que te derrames,

para que lleve tu sabor en la piel

y mire dentro de ti aunque escueza.



Te deseo a un poeta

con toda mi pena

para que te condene en su egoísmo

a la eterna salvación,

para que te haga inmortal

cuando tengas ganas de morir,

para que la única bala que te dispare

cuando le abandones

-porque tú eres un pájaro atrapado en la nieve,

recuérdalo, amor mío-

sea la que detona una palabra,

para que cuando te sientas nadie

recuerdes que eres el olvido de alguien.



Te deseo a tantas personas

como amor quiero hacerte.



Yo, sin embargo,

solo te deseo a ti.


"Sin embargo" está incluido en su poemario Baluarte




*Elvira Sastre (Segovia, 1992). Reside en Madrid, en cuya universidad cursó el Grado de Estudios Ingleses y el Máster de Traducción Literaria. De vocación temprana, a los 15 años empieza a publicar poemas y relatos en distintas revistas y en su propio blog. En 2013 publicó el poemario 43 Maneras de Soltarse el Pelo, y al año siguiente su segundo libro, Baluarte. Le siguieron Ya Nadie Baila (Valparaíso, 2015), La Soledad de un Cuerpo Acostumbrado a la Herida (Visor, 2016) y Aquella Orilla Nuestra (Alfaguara, 2018)



lunes, 23 de julio de 2018

Natalia Litvinova lee un poema de Siguiente vitalidad

Natalia Litvinova lee un poema de «Siguiente Vitalidad» from Libros Tadeys on Vimeo.

Ecos de la memoria




La última cintura


Después de años de planos trazados a la perfección,

mi madre terminó remendando ropa ajena.

Un día llegó Juan con su leucemia.

Trajo pantalones para achicar. Estaba perdiendo peso.

Cada vez que venía, yo me tapaba la boca.

Quería arrojarme sobre su cuerpo.

Cinco pantalones reducidos para las cinco versiones

de su cintura. Juan, eras blanco cal,

la luz desperdiciada en la dimensión de tus ojos,

tus labios como si toda tu sangre se congregara allí.

La última vez que te vi trajiste el sexto pantalón

y lo destrocé sollozando hasta quedarme dormida.

A la mañana siguiente encontré a mi madre

con los ojos cristalizados, detrás de la máquina de coser,

iluminada por los débiles rayos del sol.

Al lado de toda esa ropa arrugada, indecente, sin dueño.

*

Un día se inició el olvido




Las partículas de tu rostro

comenzaron a desintegrarse.

Ahora todos los hombres

te retienen en sus rasgos.

Tus gorros roídos por las polillas

y los guantes deformes

por la ausencia de manos.

Un día todos los hombres

que caminaban bajo la lluvia

estuvieron hechos

a la medida de tu cuerpo.

Ya no recuerdo cuán ancha la espalda

o cuán suave la tela del abrigo,

un día el olvido comenzó,

estaba sola en el andén

y las puertas del vagón

se cerraban y se abrían

como si ingresara

una multitud de fantasmas.

La luz de la luna oscilaba

como un farol y las estrellas

parecían colmillos

de un animal al acecho.

Cesaron mi infancia y tu vejez

pero tu voz no,

campana indestructible,

trina en mi sien,

enferma de misterio.
*


Doma




¿Qué hacen los hombres de mi pasado,

qué ciudades destruyen? Cuando un caballo sin jinete

atraviesa el campo, veo en su mirada que lo han domado.

¿Qué hacen lejos de mí? ¿Y por qué los busco

en los ojos de los animales?



 *

La piel no se renueva


Enamorada y sola

voy a arrancar mi corazón

de la lluvia

y lo voy a nutrir 

*

La piel no se renueva, recuerda.

Es corteza de un árbol tatuado con una navaja

o el caparazón de un grillo que se raspó contra la amapola.

Soy un sol blanco que rueda por el desierto,

y los hombres me miran cubriéndose la cara.


*

Lloramos para interrumpir

el desierto de los ojos
así como indagamos la vida
para descansar de la muerte.
Los recuerdos que oculto

terminarán aullando.

*

¿Madre, te acuerdas de los niños

que lanzaban piedras a nuestra casa?

¿Por qué no les dijiste que sus sueños

caerían con más violencia? 

*

Soy el bolsillo expuesto de mi cuerpo.

Los días como una tijera.

Despierto y digo en voz alta la oración

de mi abuela analfabeta

y corto el miedo con mi lengua.


 *

Chernóbil 


Hay días blancos y días negros,

antes de mi nacimiento un día negro explotó,

y mi abuelo no vio más colores. Los sobrevivientes

pudieron escribir su nombre en la ceniza y volver

a la oscuridad del hogar.




*Nacida en Gómel (Bielorrusia) en 1986, Natalia Litvinova es poeta, editora y traductora. Ha publicado Esteparia, Balbuceo de la noche, Grieta, Rocío animal, Todo ajeno, Cuerpos textualizados, Cesto de trenzas y está por presentar su más reciente poemario Siguiente vitalidad.

 Junto con Javier Galarza. Compiló y tradujo las antologías El ruido de la existencia (2013) de los poetas rusos Vladislav Jodasevich y Serguéi Esénin; y El espejo equivocado (2013) de Cherubina de Gabriak. Actualmente imparte talleres presenciales y virtuales acerca de la historia de la poesía y la producción de textos.