Macanudo de Liniers

Macanudo de Liniers
"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido
Mostrando entradas con la etiqueta #veracruz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #veracruz. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de agosto de 2018

Entrevista




Le agradezco a Tomás González Corro por hacerme una entrevista para Agenda TV y para Sociedad 3.0, en donde le platiqué acerca de mi libro Espejeos, así como de mis trabajos en torno al mundo literario.













martes, 14 de noviembre de 2017

Recordando a Sor Juana


El pasado domingo, 12 de Noviembre, se cumplieron 366 años del natalicio de una de las figuras más importantes de la literatura universal: Juana de Asbaje y Ramírez, mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz; eso, tomando el año 1651 debido a que otros manejan el año 1648. La religiosa mexicana fue una erudita autodidacta que desafió los privilegios de los hombres y se convirtió en una de las escritoras más prolíficas del siglo XVII. Es conocida como La Décima Musa y el Fénix de América. , cuya obra sigue vigente y siendo una referencia, la poesía del Barroco alcanzó con ella su momento culminante y al mismo tiempo introdujo elementos que  anticipaban a los poetas de la Ilustración del siglo XVIII.

Tanto destacó sor Juana Inés de la Cruz en el campo literario que, 322 años después de su muerte, su trabajo y su legado siguen siendo reconocidos a nivel nacional e internacional a pesar de no tenerlo nada fácil, ya que tuvo que enfrentarse hasta con los religiosos con quienes convivió porque no se veía bien que una mujer manifestara curiosidad intelectual e independencia de pensamiento.


*Con información propia y del diario El País






SOR JUANA HOY - OFELIA MEDINA
(Music by Rafael Elizondo)
Produced & Arranged by Cristina Abaroa / Pablo Aguirre
www.MoonMoosic.com
Teclados y Programacion - Pablo Aguirre
Guitarras - Ramon Stagnaro y Cristina Abaroa
Violines - Hipolito Puente, Antonio Gonzalez y Ramon Rodriguez
Trompeta - Ramon Flores
Saxofones y Flauta - Pedro Eustache
Percusion - Ricardo Tiki Pasillas
Ingenieros de Grabacion - Rodolfo Vazquez (Sound About Studios) y Federico Ehrlich (Milagro Sound Studios)
Ingeniero de Mezcla y Edicion Digital - Rodolfo Vazquez (Sound About Studios)

Ingeniero de Mastering - Chris Bellman en Bernie Grundman Mastering

lunes, 16 de octubre de 2017

#Díadelasescritoras


Hoy, 16 de octubre, es el día de las escritoras y, para conmemorarlo, les dejo una cita de una de las más maravillosas, Virginia Woolf:




sábado, 14 de octubre de 2017

Yo soy mi casa



Carta a casa

Caroline Hartge

Siempre hemos vivido junto a los árboles
y los árboles lo vivían junto a nosotros
de día recorríamos el pueblo
tal y como de noche dormíamos sobre sus esteras:
descalzos
y la rafia de ramas podridas
era fría y mullida bajo nuestros pies
fría y mullida; las piedras no las sentíamos
éramos más pequeños y vivíamos cerca del agua
hacíamos señas a nuestros amigos de la otra orilla
y nuestros amigos respondían con las suyas
teníamos nuestros cuerpos
que no eran nunca impuros

las palabras de nuestra lengua
aquí suenan bárbaras (así las llaman quizás)
y nadie quiere entenderlas
sus rostros tan férreos y desconsolados
sus fiestas sin diversión sus cuerpos sin sangre
aquí no ves rezar a nadie
creo también que odian a los árboles
porque son más grandes y viven de modo diferente
las voces de los amigos al TE-LÉ-FO-NO
pero no se les ve haciéndose señas ni sonreír
y a los pájaros no les he oído aquí ni una sola vez

nada ha permanecido igual
ni siquiera la luna
para nosotros era la rodaja de una calabaza madura amarilla y grasienta
aquí es sólo la pálida escama de un pez moribundo
enjuagado en el arroyo de la calle con un barreño de agua
una mancha en el cielo.


***

Soy la misma casa

Caroline Hartge

Soy la misma casa
y soy las llamas que la consumen
y soy
lo que no se pierde
pues se lleva consigo
mis pies son mi única carga
soy una piedra bajo la tierra

Soy el graznido de la urraca
y su balanceo en la rama más alta
y soy
un rey que no mira con admiración
ni con desdén
todos son reyes
soy una piedra bajo la tierra

soy la inclinación del metro en la última curva
y soy el chispeante canto de las ruedas
y soy
la única parada que descansa
que no niega puertas cerradas
no sacudo reja ni verja
soy una piedra bajo la tierra

soy dos gatos atigrados, jóvenes y grises
y la bola de papel de plata que sus zarpas empujan
y soy
el ruido de sus zarpas sobre la bola y las baldosas rojas
más silencioso que el aliento
y que más rápido se va
soy una piedra bajo la tierra.



Caroline Hartge. (Alemania, 1966) Estudió Lengua Inglesa, Literatura Española y Geografía. Editora, traductora, escritora. 

Confesión

Imagen: With all my heart. Catrin Welz-Stein

Me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más poderosas, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes.

Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Puedes incluso empujarme a lo alto de un peñasco y voy a decir: ¿Y qué? Yo adoro volar.

No me den fórmulas ciertas, porque no quiero acertar siempre.
No me muestren lo que esperan de mí, porque voy a seguir mi corazón.

No me hagan ser quien no soy.
No me conviden a ser igual, porque sinceramente soy diferente.

No se amar a la mitad.
No se vivir de mentira.
No se volar hacia la tierra.

Soy siempre yo misma, pero con certeza no seré la misma para siempre.


Clarice Lispector


Clarice Lispector (1920-1977)



viernes, 15 de septiembre de 2017

Entre la impotencia y el dolor

Imagen realizada por la ilustradora mexicana  Eréndira Derbez:  @erederbez


Mara Fernanda Castilla Miranda: tenía 19 años, era de Xalapa y estudiaba el tercer semestre de Ciencia Política en Puebla. Hoy, después de una semana de buscarla fue encontrada sin vida. Mara Fernanda fue raptada y luego asesinada. La última vez que la vieron había tomado un #cabify en Puebla.

Gritamos su nombre. No podemos ir a celebrar algo hoy si las mujeres seguimos saliendo con miedo a las calles, si nos culpan de los crímenes que ejercen en contra de nosotras, si nos revictimizan porque nos atrevemos a salir de noche.
Celebraremos cuando las calles y el país también sean nuestros.

Nos enteramos del caso de Mara porque fue mediático, porque viajó en un transporte que implica cierto privilegio económico usarlo, pero es algo que pasa todo el tiempo en México. Nos seguiremos nombrando, siempre. Hasta que un día dejemos de vivir este infierno. Nos necesitamos vivas.

Escrito por Eréndira Derbez.



Qué noticia tan triste. Una familia más destrozada por la violencia machista. Mi solidaridad y corazón con la familia de Mara. Un abrazo enorme a su madre, quien hoy ha recibido la peor noticia de su vida. Mara, DEP y esperamos justicia para ti. Xalapa está de luto, nos han arrancado a una más de nosotras.





Ante los hechos de violencia suscitados en el país, el estado y nuestra ciudad, mi amiga Susana Córdova escribe:Y entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos encerramos en nuestras casas?, ¿nos llenamos de armas y chalecos antibalas? #MaraCastilla no merecía esto, y aunque el responsable se pudra en la cárcel nada hará que el dolor de su familia desaparezca. ¡Qué mundo tan jodido!


*Y sin embargo, vivir con miedo no es opción.”






La carta que Mara Fernanda Castilla Miranda ya no pudo leer:

Mara:

Cuando regreses a casa porque así será, no pidas perdón por haber salido con tus amigos a divertirte, tampoco por haberte puesto linda, no pidas perdón por haber tomado la cantidad que hayas querido tomar si es que lo hiciste, mi niña no pidas perdón por haberte divertido esa noche, por haber bailado y cantado, Mara no pidas perdón por haber estado hasta las 4 o 5 am, por haberte querido ir sola, no pidas perdón por haber solicitado un servicio de transporte al final de cuentas querías llegar segura, no pidas perdón por haberte distraído en el camino por quizá haberte quedado dormida, no se te ocurra pedir perdón por confiar en la gente. Por ahí leí "seguro ya cogía" si lo hacías no tienes por qué disculparte. Mara no pidas perdón por ser mujer.

Mara, nosotros te pedimos perdón por juzgarte, por criticar tu vida en todos los aspectos, por hacerte sentir responsable de lo que tú y tu familia no tienen la culpa, perdón por revictimizarte, por justificar a gente que daña a otras personas haciéndolas sentir que cuando alguien se encuentra vulnerable puede lastimarlas, agredirlas, violarlas, desaparecerlas o matarlas, perdónanos por no dejarte divertir ni disfrutar tu juventud, por querer apagar tu magia, Mara perdón por que cada vez que hemos hecho esto con alguna mujer hemos acrecentado la creencia de que está bien lo que ellos hacen, de que no pasa nada.

Mara cuando vuelvas da gracias, entiende que no hay nada malo en ti ni en lo que haces. Espero que seas muy feliz.

Deseo de corazón que nadie te haya lastimado.

Te estamos esperando.

De parte de alguien que no te conoce, que te quiere de vuelta y que más de una vez ha tenido que gritar "No quiero".



miércoles, 13 de septiembre de 2017

Canto a mi mismo



Canto a mí mismo

 Walt Whitman

Yo me celebro y yo me canto,
y todo cuanto es mío también es tuyo,
porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.

Indolente y ocioso convido a mi alma,
me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano.

Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta tierra, con este aire,
nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo mismo que sus padres,
yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con salud perfecta, comienzo,
y espero no cesar hasta mi muerte.

Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás;
me sirvieron, no las olvido;
soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin cuidarme de riesgos,
naturaleza sin freno con elemental energía.

Creo en ti, mi alma, el otro que soy no se rebajará ante ti,
y tú no te rebajarás ante él.

Tiéndete en el pasto conmigo, desembaraza tu garganta,
no son palabras, ni música, ni versos lo que preciso, ni hábitos, ni
discursos ni aun los mejores,
sólo quiero el arrullo, el susurro de tu voz suave.

Recuerdo cómo nos acostamos una mañana transparente de estío,
cómo apoyaste la cabeza sobre mis caderas y la volviste a mí dulcemente,
y abriste mi camisa sobre el pecho y hundiste tu lengua hasta tocar mi corazón desnudo,
y te estiraste hasta tocarme la barba, y luego hasta tocarme los pies.
Velozmente se irguieron y me rodearon el conocimiento y la paz que
trascienden todas las discusiones de la tierra,
y desde entonces sé que la mano de dios ha sido prometida a la mía,
y sé que el espíritu de dios es hermano del mío,
y que todos los hombres que han nacido son mis hermanos, y las
mujeres mis hermanas y mis amantes,
y que el sostén de la creación es el amor,
y que son innumerables las hojas rígidas o que se curvan en los campos,
y las negras hormigas en las grietas bajo las hojas,

Y las mohosas costras del seto, las piedras hacinadas, el saúco, la
candelaria y la cizaña.
Soy el poeta del Cuerpo y soy el poeta del Alma,
los goces del cielo están conmigo y los tormentos del infierno están conmigo,
los primeros los injerto y los multiplico en mi ser, los últimos los
traduzco a un nuevo idioma.

 Soy el poeta de la mujer no menos que el poeta del hombre,
y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre,
y digo que nada es mayor que ser la madre de los hombres.
  Entono el canto de la exaltación o de la soberbia,
ya estamos hartos de plegarias y de zalanderías,
muestro que el tamaño no es más que crecimiento.

 ¿Has dejado atrás a los otros? ¿Eres el presidente?
  Es una bagatela, cada uno de los otros te alcanzará y seguirá adelante.
  Soy el que camina con la tierra y creciente noche,
llamo a la tierra y al mar que abraza la noche.
 Abrázame, noche de senos desnudos, abrázame, noche magnética y fecunda,
noche de los vientos del sur, noche de las estrellas grandes y escasas,
noche serena que me llama, loca y desnuda noche de estío.
Sonríe, tierra voluptuosa de fresco aliento,
tierra de los árboles dormidos y húmedos,
tierra del sol que ya se ha ido, tierra de las montañas de cumbre nebulosa,
tierra del cristalino fluir de la luna llena, apenas tocada de azul,
tierra del brillo y de la sombra manchando la corriente del río,
tierra del gris límpido de las nubes que resplandecen y se aclaran
para que yo no las vea,
tierra yacente y extendida, rica tierra de azahares
sonríe, porque llega tu amante.

Pródiga me has dado tu amor, te doy pues mi amor,
mi apasionado amor indecible.

Walt Whitman, un cosmos, de Manhattan el hijo,
turbulento, carnal, sensual, comiendo, bebiendo, engendrando,
ni sentimental, ni sintiéndome superior a otros hombres y mujeres,
ni alejado de ellos,
no menos modesto que inmodesto.
¡Arrancad los cerrojos de las puertas!
¡Arrancad las puertas de los goznes!

El que degrada a otro me degrada,
y todo lo que se dice o se hace vuelve a mí al fin.
a través de mí surge y surge la voluntad creadora, a través de mí, el
torrente y el índice.

Digo el primordial santo y seña, hago el signo de la democracia.
¡Por dios! No aceptaré nada que no sea ofrecido a los demás
en iguales condiciones.

Muchas voces largo tiempo calladas brotan de mí,
voces de las interminables generaciones de prisioneros y de esclavos.
Voces de los enfermos y de los inconsolables, de los ladrones y de los enanos,
voces de ciclos de preparación y de crecimiento,
de los hilos que unen a las estrellas, y de los vientres, y de la
simiente paterna,
y del derecho de aquellos a quienes oprimen los otros,
de los deformes, triviales, simples, tontos y despreciados,
de neblina en el aire, de escarabajos arrastrando bolas de estiércol.
Brotan de mí voces prohibidas,
voces del sexo y del apetito, voces veladas y yo aparto el velo,
voces indecentes clarificadas y transfiguradas por mí.

Yo me cubro la boca con la mano,
me conservo tan puro en las entrañas como en la cabeza y en el corazón,
la cópula no es para mí más vergonzosa que la muerte.

Creo en la carne y en los apetitos,
ver, oír, tocar, son milagros, y cada parte de mí es un milagro.

Divino soy por dentro y por fuera, y santifico todo lo que toco y me toca,
el aroma de estas axilas es más fino que las plegarias,
esta cabeza es más que las iglesias, las biblias y todos los credos.

Si algo hay que yo venero más que las otras cosas, ese algo es la
extensión de mi cuerpo y cada una de sus partes,
traslúcida arcilla de mi cuerpo, ¡tú lo serás!
Sombreados bordes y bases, ¡vosotros lo seréis!
Firme reja viril, ¡tú lo serás!
Tú, mi rica sangre, tú líquido lechoso, pálido extracto de mi vida.
Pecho que oprimes otros pechos, ¡tú lo serás!
¡Cerebro serán tus circunvoluciones ocultas!
Raíz lavada del junco oloroso, becada medrosa, nido recatado de los
huevos gemelos, ¡vosotros lo seréis!

Heno mezclado y revuelto de la cabeza, barba, cejas, ¡vosotros lo seréis!
Savia que goteas del arce, fibra del noble trigo, ¡vosotros lo seréis!
Sol generoso, ¡tú lo serás!
Nubes que ilumináis y oscurecéis mi rostro, ¡vosotros lo seréis!
Sudorosos arroyos y rocíos, ¡vosotros lo seréis!
Vientos que me rozáis, frotando contra mí vuestros genitales,
¡vosotros lo seréis!

Amplios campos musculares, ramas de encina, amoroso holgazán de
mi sendero tortuoso ¡vosotros lo seréis!
Manos que he tomado, rostros que he besado, mortal a quien toqué
alguna vez, ¡vosotros lo seréis!

Estoy enamorado de mí, hay tantas cosas en mí que son tan deliciosas,
cada momento y todo lo que ocurre me llena de alegría,
no sé cómo se doblan mis tobillos, ni la causa del más leve de mis deseos,
ni de la amistad que suscito, ni de las amistades que me devuelven.

Al subir por las escaleras me detengo a reflexionar si no estoy soñando,
la madreselva en la ventana me satisface más que la metafísica de los libros.

¡Contemplar el amanecer!
La escasa luz que va borrando las sombras inmensas y diáfanas,
el sabor del aire es grato a mi paladar.

Retoños del cambiante mundo ascienden silenciosos en un juego
inocente, fresco sudor,
oblicuamente errando por todos lados.

Algo invisible está proyectando libidinosos dardos,
torrentes de brillante zumo inundan el cielo.

La tierra por el cielo invadida, la cotidiana consumación de su boda,
el desafío del oriente sobre mi cabeza,
la burla mordaz: ¡Ya veremos quién es el amo!
Creo que una hoja de hierba no es menos que el camino recorrido por las estrellas,
y que la hormiga es perfecta, y que también lo son el grano de
arena y el huevo del zorzal,
y que la rana es una obra maestra, digna de las más altas,
y que la zarzamora podría adornar los salones del cielo,
y que la menor articulación de mi mano puede humillar a todas las máquinas,
y que la vaca paciendo con la cabeza baja supera a todas las estatuas,
y que un ratón es un milagro capaz de confundir a millones de incrédulos.

Siento que en mi ser se incorporan el gneis, el carbón, el musgo de
largos filamentos, las frutas, los granos, las raíces comestibles,
y que estoy hecho de cuadrúpedos y de pájaros,
y que puedo recuperar cuanto he dejado atrás,
pero que puedo hacerlo volver cuando se me antoje.

En vano la timidez o la prisa,
en vano las rocas incandescentes arrojan sobre mí su antiguo calor,
en vano el mastodonte se oculta detrás del polvo de sus huesos,
en vano los objetos se alejan leguas y leguas y toman muchas formas,
en vano el mar se oculta en las cavernas donde tienen su guarida los monstruos,
en vano el buitre tiene por morada el cielo,
en vano la serpiente se desliza entre las lianas y los troncos,
en vano el alce busca las honduras recónditas de la selva,
en vano el cuervo marino tiende el vuelo hacia el norte,
hacia el Labrador,
lo sigo velozmente, trepo al nido que está en la grieta del peñasco.

¿Quién es este salvaje amistoso y gárrulo?
¿Espera la civilización, o la ha dejado atrás y la ha dominado?
¿Es un hombre del sudoeste y ha sido criado a la intemperie? ¿Es un canadiense?
¿Viene de las tierras del Mississippi, de Iowa, de Oregon, de California?
¿De la montaña, de las praderas, de los bosques, o un marino del mar?
Dondequiera que vaya, los hombres y las mujeres lo desean y lo aceptan,
Quieren que los quiera, que los toque, que les hable, que se quede con ellos.

Obra sin ley, como los copos de nieve, sus palabras son simples
como la hierba, el pelo despeinado, risas e ingenuidad.
Lento el andar, comunes las facciones, emanando sencillez y modestia,
brotan de un modo nuevo desde las puntas de los dedos,
flotan en el aire con el olor de su cuerpo o de su aliento, salen de
la mirada de sus ojos.
Me ha tocado en suerte, lo sé, lo mejor del tiempo y del espacio;
nunca he sido medido y no seré medido jamás.

El viaje que emprendo es eterno (¡que todos me oigan!).
Mis signos son un capote contra la lluvia, fuertes zapatos y un
bastón cortado en el bosque,
en mi silla no sestean los amigos,
no tengo cátedra ni iglesia ni filosofía,
no llevo a ningún hombre a una mesa puesta, a la biblioteca, a la bolsa,
pero a cada uno de vosotros, hombre o mujer, lo llevo a una cumbre,
mi brazo izquierdo ciñe tu cintura,
mi derecha señala los continentes y el gran camino.

Ni yo ni ningún otro puede andar por ti ese camino,
eres tú quien debe andarlo.

No queda lejos, está a tu alcance,
quizá estabas en él desde que naciste y no lo has sabido,
quizá esté en todas partes, en mar y en tierra.

Échate tus prendas al hombro, hijo mío, y yo traeré las mías y apresurémonos;
ciudades prodigiosas y naciones libres nos saldrán al paso.

Si te cansas, dame las dos cargas y apoya tu mano en mi cadera,
y a su debido tiempo me devolverás el mismo servicio,
porque ya emprendida la marcha nunca descansaremos.

Esta mañana, antes del alba, subí a una colina para mirar el cielo poblado,
y le dije a mi alma: cuando abarquemos esos mundos, y el
conocimiento y el goce que encierran, ¿estaremos al fin hartos y satisfechos?

Y mi alma dijo: No, una vez alcanzados esos mundos proseguiremos el camino.
Tú también me interrogas y yo te escucho,
contesto que no puedo contestar, tú mismo debes encontrar la respuesta.
Siéntate un momento, hijo mío,
aquí tienes pan para comer y leche para que bebas,
pero después de haber dormido y haber cambiado de ropa te beso
con el beso del adiós y te abro la puerta para que salgas.

Demasiado tiempo has perdido en sueños deleznables,
ahora te quito la venda de los ojos,
debes acostumbrarte al brillo de la luz y de cada momento de tu vida.
demasiado tiempo has vadeado, asido a una tabla en la orilla,
ahora quiero que seas un nadador, que te arrojes al mar, que
reaparezcas, que me hagas una seña, que grites y que agites el
agua con tus cabellos.

Dije que el alma no es más que el cuerpo,
y dije que el cuerpo no es más que el alma,
y que nada, ni Dios, es más que uno mismo,
quien camina una milla sin amor, se dirige a su propio funeral
envuelto en su propia mortaja;
y yo y tú, sin tener un centavo, podemos comprar lo más precioso de la tierra,
y la mirada de unos ojos o una arveja en su vaina confunden la
sabiduría de todos los tiempos,
y no hay oficio ni profesión en los cuales el joven que los sigue no
pueda ser un héroe,
y no hay cosa tan frágil que no sea el eje de las ruedas del universo,

Y digo a cualquier hombre o mujer: que tu alma esté serena y en
paz ante millones de universos.
Y digo a la Humanidad: No hagas preguntas sobre dios,
porque yo que pregunto tantas cosas, no hago preguntas sobre dios,
(no hay palabras capaces de expresar mi seguridad ante dios y la muerte.)
Escucho y veo a dios en cada cosa, pero no lo comprendo en lo más mínimo,
ni comprendo cómo pueda existir algo más prodigioso que yo mismo.
¿Por qué desearía yo ver a dios mejor que en este día?

Algo veo de dios en cada hora de las veinticuatro y en cada uno de sus minutos,
en el rostro de los hombres y de las mujeres veo a dios, y en mi propio rostro en el espejo;
encuentro cartas de dios tiradas por la calle y su firma en cada una,
y las dejo donde están porque sé que dondequiera que vaya,

otras llegarán puntualmente.