Macanudo de Liniers

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"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido
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viernes, 15 de septiembre de 2017

Entre la impotencia y el dolor

Imagen realizada por la ilustradora mexicana  Eréndira Derbez:  @erederbez


Mara Fernanda Castilla Miranda: tenía 19 años, era de Xalapa y estudiaba el tercer semestre de Ciencia Política en Puebla. Hoy, después de una semana de buscarla fue encontrada sin vida. Mara Fernanda fue raptada y luego asesinada. La última vez que la vieron había tomado un #cabify en Puebla.

Gritamos su nombre. No podemos ir a celebrar algo hoy si las mujeres seguimos saliendo con miedo a las calles, si nos culpan de los crímenes que ejercen en contra de nosotras, si nos revictimizan porque nos atrevemos a salir de noche.
Celebraremos cuando las calles y el país también sean nuestros.

Nos enteramos del caso de Mara porque fue mediático, porque viajó en un transporte que implica cierto privilegio económico usarlo, pero es algo que pasa todo el tiempo en México. Nos seguiremos nombrando, siempre. Hasta que un día dejemos de vivir este infierno. Nos necesitamos vivas.

Escrito por Eréndira Derbez.



Qué noticia tan triste. Una familia más destrozada por la violencia machista. Mi solidaridad y corazón con la familia de Mara. Un abrazo enorme a su madre, quien hoy ha recibido la peor noticia de su vida. Mara, DEP y esperamos justicia para ti. Xalapa está de luto, nos han arrancado a una más de nosotras.





Ante los hechos de violencia suscitados en el país, el estado y nuestra ciudad, mi amiga Susana Córdova escribe:Y entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos encerramos en nuestras casas?, ¿nos llenamos de armas y chalecos antibalas? #MaraCastilla no merecía esto, y aunque el responsable se pudra en la cárcel nada hará que el dolor de su familia desaparezca. ¡Qué mundo tan jodido!


*Y sin embargo, vivir con miedo no es opción.”






La carta que Mara Fernanda Castilla Miranda ya no pudo leer:

Mara:

Cuando regreses a casa porque así será, no pidas perdón por haber salido con tus amigos a divertirte, tampoco por haberte puesto linda, no pidas perdón por haber tomado la cantidad que hayas querido tomar si es que lo hiciste, mi niña no pidas perdón por haberte divertido esa noche, por haber bailado y cantado, Mara no pidas perdón por haber estado hasta las 4 o 5 am, por haberte querido ir sola, no pidas perdón por haber solicitado un servicio de transporte al final de cuentas querías llegar segura, no pidas perdón por haberte distraído en el camino por quizá haberte quedado dormida, no se te ocurra pedir perdón por confiar en la gente. Por ahí leí "seguro ya cogía" si lo hacías no tienes por qué disculparte. Mara no pidas perdón por ser mujer.

Mara, nosotros te pedimos perdón por juzgarte, por criticar tu vida en todos los aspectos, por hacerte sentir responsable de lo que tú y tu familia no tienen la culpa, perdón por revictimizarte, por justificar a gente que daña a otras personas haciéndolas sentir que cuando alguien se encuentra vulnerable puede lastimarlas, agredirlas, violarlas, desaparecerlas o matarlas, perdónanos por no dejarte divertir ni disfrutar tu juventud, por querer apagar tu magia, Mara perdón por que cada vez que hemos hecho esto con alguna mujer hemos acrecentado la creencia de que está bien lo que ellos hacen, de que no pasa nada.

Mara cuando vuelvas da gracias, entiende que no hay nada malo en ti ni en lo que haces. Espero que seas muy feliz.

Deseo de corazón que nadie te haya lastimado.

Te estamos esperando.

De parte de alguien que no te conoce, que te quiere de vuelta y que más de una vez ha tenido que gritar "No quiero".



martes, 24 de mayo de 2016

Buenas noticias






Escribe Liliana Uribe Macedo: Con muchísimo gusto le cuento que estamos trabajando lo que será la Editorial Flor de Maíz.

En este objetivo participamos: Xóchitl Salinas Martínez, Angélica Abascal Grajales, María Ángela, Laura Jayme, Mariana Viveros y quienes integramos el Grupo de los Doce Cultura Pensamiento Reflexión.


Somos DROSERAS



El abrazo íntimo de la drosera

Xóchitl Salinas Martínez

“Quién pudiera recibir de ti esos ojos con el mismo deseo y la misma hondura. Eres lo que hace falta. […] Carne con su temblor y su sintaxis. Ese lugar en el que la inteligencia y la sensualidad se hacen un nudo.” Andrés Neuman


Uno de los espacios que parecen configurados para el deseo, es la noche. Y es la noche, la que, entre sombras, nos permite descubrir la sensualidad desde el ámbito femenino creado por Liliana Uribe. Las hojas tentaculares de la drosera cautivan, atrapan al amante, lo hacen suyo, lo dirigieren. Las aspiraciones florecen aromáticas invitando al ritual en donde se juntan todos los tiempos. La naturalidad con la que los versos de Uribe abordan la sensualidad, cautiva al lector para que la acompañe por las páginas de Drosera, incitándolo en una búsqueda piel adentro para explorar y navegar su propia intimidad.

El libro está configurado para ser una experiencia sensorial. Los poemas se transforman en imágenes intensamente palpables, en donde disfrutamos el sonido del lenguaje empleado, la pasión amorosa retumba, es percusiva, se convierte en latidos que se aceleran, se desbordan impetuosamente. Cada uno de los poemas se despliegan, ante nuestros ojos, como un abanico que nos envuelve en la conciencia simultánea de nuestros cinco sentidos.

La voz de Liliana Uribe, tan atrayente, tan cercana, expone cada detalle, el ritmo es marcado por descripciones arrancadas de notas románticas, pasionales, que queman. Los lectores nos dejamos llevar fascinados, no nos separamos de ella ni de las flores escarlata con mieles chisporroteando en sus pétalos.

La escritura de Uribe produce un dinamismo que se convierte en la impronta de su estilo. Página a página nos encontramos con la intimidad plasmada en su voz  poética que reflejan sus pensamientos versados. La autora nos invita abiertamente a navegar por el deseo, a ser cómplices dentro del umbral del sueño compartido, nos abre la ventana del mundo femenino mostrándonos su calidez y su ambrosía. Los versos se convierten éxtasis. Todo es, al mismo tiempo, testigo y exteriorización. La enunciación del deseo manifestada con asombro y vértigo; pero también, asumido, gozado y expresado.


Liliana Uribe, en Drosera, se convierte en la creadora del espacio amoroso. Es, mediante la hipersensibilidad del cuerpo, que surge el anhelo de mostrarlo y experimentar esas vivencias como algo intrínseco al ser. La coreografía del deseo que surge a lo largo de la vida y se repite sin cesar piel adentro. Mediante los versos se pueden percibir los movimientos y las caricias de la mano amada y amante que permanecen en el cuerpo hasta el fin de la lectura.