Macanudo de Liniers

Macanudo de Liniers
"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido
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domingo, 23 de noviembre de 2014

Trabajar como protesta

Federico García Lorca


En 1935, Federico García Lorca afirmaba en La Voz: “A veces, cuando veo lo que pasa en el mundo, me pregunto: ¿Para qué escribo? Pero hay que trabajar, trabajar. Trabajar y ayudar al que lo merece. Trabajar aunque piense uno que realiza un esfuerzo inútil. Trabajar como una forma de protesta. Porque el impulso de uno sería gritar todos los días al despertar en un mundo lleno de injusticias y miserias de todo orden: ¡Protesto!”





“Nuestro ideal no llega a las estrellas, es sereno, sencillo; quisiéramos hacer miel como abejas, o tener dulce voz o fuerte grito, o fácil caminar sobre las hierbas o senos donde mamen nuestros hijos.”

jueves, 20 de noviembre de 2014

PROGRAMA #LAVARONITA 18 noviembre 2014

Fragmentaciones


Encuentro histórico entre Francisco Villa y Emiliano Zapata. 




“El general Porfirio Díaz no es un tirano: es algo rígido, pero no un tirano. Y aun cuando fuera un tirano, yo nunca prestaré ninguna ayuda para hacer una revolución, pues tengo horror por el derramamiento de sangre.” FRANCISCO I MADERO, 1906

“El presidente Porfirio Díaz es la araña que teje la tela del engaño y la injusticia que las arañas menores imitan.” RICARDO FLORES MAGÓN





Porfirio Díaz y su esposa Carmelita.
“Fuimos muy duros, algunas veces hasta llegar a la crueldad; pero todo esto fue entonces necesario para la vida y el progreso…Comenzamos por hacer que los salteadores fueran condenados a muerte y que la ejecución se llevara a cabo pocas horas después de haber sido aprehendidos y condenados.” PORFIRIO DÍAZ


*


“¿Y de qué sirve una palabra, indignación, se pregunta Emiliano Zapata, cuando no se tiene nada, ni siquiera la esperanza de salir vivo de esta lucha sin tregua, sin cuartel?”

“¿Y qué significa la palabra, la palabra libertad, cuando ya no se tiene nada?, piensa Emiliano, harto. Entonces, con los suyos, propone un decreto que comience a ser realidad sus anhelos.”

“¿Y qué significa la palabra, poder, cuando ya nada se tiene, cuando no se aspira a nada que no sea su tierra, suficiente para sembrarla uno mismo con los suyos?, se pregunta Emiliano esa noche. Sólo es dueño de su silencio y su destino.”

Emiliano Zapata

“¿Y qué significa la palabra, traición, cuando ya no se tiene nada, ni siquiera amigos o compadres para echarse un trago o lanzarse a pelear?, se pregunta Emiliano. No hay respuesta, tal vez nunca la hubo.”

“¿Y qué peso puede tener la palabra, muerte, cuando ya no se tiene nada, cuando ya se ha muerto de tantas formas? No lo sabe. Y no quiere responderse.”



*

Pedro Ángel Palou y su más reciente libro
“Hay unos que no pueden actuar ante la catástrofe: se paralizan como puercoespines después de tirar sus púas. Y están los otros como yo, quien les habla en estos recuerdos desde la tumba, o desde el polvo que va dejando el viento, porque hace mucho que no regreso a ese lugar de Hidalgo del Parral que es mi sepultura, y más bien deambulo por el carajo y la chingada en busca de justicia; ésos como yo sabemos que a lo hecho, pues actuar. Así empezó mi vida, al menos la que la historia recuerda y la que me encargué una y otra vez de contar: tomando las riendas del destino, encarnando la jodida adversidad.

Pero, ¿no habrán sido todos mis actos un único grito de venganza frente al agravio a Martina? Un pinche grito lleno de miedo y de violencia, de pólvora y sangre, que exigía justicia. Una justicia que, ahora lo sé de sobra, no se da y no se ha dado nunca en esta tierra.”


Francisco Villa y sus Dorados




NOTA: todas las citas han sido tomadas, respectivamente, de los libros de Pedro Ángel Palou: Pobre patria mía. La novela de Porfirio Díaz (2010), Zapata (2006) y No me dejen morir así. Recuerdos póstumos de Pancho Villa (2014)

lunes, 17 de noviembre de 2014

La amplitud de la soledad


Jana Putrle Srdic
Jana Putrle Srdic (Liubliana, Eslovenia, 1975) Es poeta, publicista, traductora y masajista. Desde la publicación de su primer poemario Membrillos (Kutine, 2003) se dedica también a organizar eventos culturales en el Centro de Literatura Eslovena. Su segundo libro de poesía Puede pasar cualquier cosa (Lahko se zgodi karkoli) se publicó en 2007. Participó en numerosos festivales y lecturas en el extranjero. Fue traducida y publicada en diferentes revistas en nueve lenguas. Es traductora de poesía contemporánea rusa, inglesa y serbia, y autora de las traducciones de los libros de poesía de Robert Hass, Ana Ristović, Sapphire y de Poesía rusa contemporánea. Escribe artículos sobre cine arte para distintas revistas.

Mujer en la ventana

Una mujer en el núcleo de su familia se
escurre hacia el borde de la sociedad,
una mujer frente a una pantalla vacía,
en el cubo desnudo de una galería
es un error inadvertido, un espacio vacío
en la multitud de votantes y manifestantes,
nadie la necesita. Ella está ahí,
arrastrando su pierna izquierda,
sin saber qué hacer, espera
que la salve el autobús, que la salve un email
o alguien que la llame por teléfono.

En alguna parte extranjera del mundo, una mujer está
frente a la ventana, contemplando la nieve
que cae pesada borrando —la mujer está asomada
a su propio vacío, y en este desolado espacio
donde nadie la necesita,
en la incómoda cabeza vuelta,
en un jersey que es apenas suyo,
con nieve en los hombros,
intenta conjurar algo aún irreconocible,
algo sobre una forma hacia la cual ella
alargará la mano,
la estructura del mundo que penetra lo visible
sólo a través de las ramas de árboles y de
finas líneas en el hielo.

Cuanto llama a la mujer a la ventana
la mantiene en silencio. Ella sopesa dar
un paso hacia lo desconocido.


 Su soledad es un detallado mapa de miedos adormecidos.
(Ilustración: Catrin Welz-Stein)


Desapariciones

A los seis meses de tu muerte
llamé a tu casa,
nadie atendió el teléfono y
de repente en el contestador
me sorprendió tu voz.

Como si los cactus de la repisa
rodearan mi cama por la mañana.

Como si contestaras desde un cubo
rosado de gelatina.

Tu voz
es para mí conocida y extraña a la vez,
inusualmente resuelta como la voz
de un hombre de treinta años que nunca
está en casa y necesita un contestador,

porque acaba de volver de handball
y tiene prisa para llegar a las prácticas de tiro.
Como todos los tiradores, sabe que en el camino
hacia el campo de tiro debe fijar la mirada
a través de la ventana del autobús, siempre en el mismo punto,
en la luna del cielo del atardecer,

para que después, ante el blanco,
el corazón le empiece a latir en círculos blancos
hasta unirlos con su pulso en un punto,
y apretar entonces el gatillo.

Una voz
conocida de un hombre de treinta años en luna
de miel rumbo a Venecia con una cinta de Glenn Miller
en el coche. Un sombrero femenino con alas grandes.
Unos pantalones livianos de verano – al estilo de Gatsby –
que se deslizan por las rodillas al saltar
dos escalones a la vez en los puentes.
Canales que apestan, paredes húmedas,
palomas, le dice a ella, palomas por todas partes,
y ligeramente prende a la vez con su encendedor
sonrisas en los negativos.

Paso al lado de este alto hombre delgado
con una camisa clara de verano que no me reconoce
porque aún no existo.

Pienso: cuando grabemos encima de la cinta
del contestador y tu voz en mi cabeza
se haga borrosa, también yo voy a volverme
un poco más transparente.


Lo fascinante del trabajo de Putrle es su capacidad de
deshilvanar la lentitud de la soledad. (Ilustración: 
Catrin Welz-Stein)


Lentitud del invierno

Todo te pasa con un lapso de retraso:
un verso una y otra vez.
Mil veces el mismo gesto, el cuchillo sobre las patatas,
la mano a través del cuerpo.
Haces girar la rueda y mueves los engranajes.
Nada en especial, contemplas fijamente
el cristal de tu mesa, escuchas la respiración
del perro.
A menudo, las cosas sólo son.
Ella dice adiós con la mano
cuando pasas,
los coches avanzan con luz verde
y se detienen con luz roja.
Todo está por venir o ha pasado ya:
amor, soledad, trabajo.
Y todo es bueno para algo,
incluso este maldito frío
que matará a todas las garrapatas.


 Su soledad es un intervalo de reflexión, de lucidez en 
distintas intensidades.(Ilustración: Catrin Welz-Stein)





*Traducción: Martín López Vega.


Jana Putrle Srdic nació en Ljubljana en 1975.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Nadie me verá llorar

A 15 años de su publicación, Nadie me verá llorar es una de las novelas más
importantes de la literatura mexicana. Ha sido traducida a varios idiomas

La obra transgenérica de Cristina Rivera Garza incluye novela, cuento, poesía y ensayo. En su escritura, uno de sus recursos más característicos es la interdisciplinariedad (literatura, historia, psiquiatría, fotografía, por ejemplo) empleados en función del argumento y dando como resultado un trabajo ficcional que se destaca al dotarlo de cualidades únicas, convirtiendo a sus escritos en híbridos textuales.

Cristina Rivera Garza
La autora siempre ha manifestado su simpatía por el término escritura colindante, porque remite de manera inmediata a un espacio de libertad creativa. Haciendo uso de una prosa muy bien estructurada, la cual es aderezada por un lenguaje poético que dota de gran belleza su trabajo; se desdibujan los límites entre lo real y lo imaginario; el sueño y la vigilia, el sonido y el silencio, el día y la noche, lo interno y lo externo, la memoria y el olvido, la lucidez y la locura, el movimiento y la quietud del tiempo, la compañía y la soledad,  el todo y la nada.

En lo concerniente a su constelación poética, surgen de manera recurrente espacios, que conforman una red de sentido, por ejemplo: el mar, el desierto, el medio urbano y el rural. El paisaje va cambiando conforme se desarrolla la trama, sin embargo, siempre existen elementos que nunca les permiten perder ese “aire de soledad”. Están muy presentes también, los colores y las texturas dentro de sus descripciones, las cuales, al ser tan estructuradas y con una carga semántica poderosa, llegan a convertir el relato en imágenes casi fotográficas y/o cinematográficas. Además, están presentes dentro de los temas recurrentes: la locura, la muerte, la enfermedad, mostrados a través de la configuración de personajes contradictorios, imperfectos y marginales que transitan entre el camino de lo “normal” y la “locura”. En su obra, Rivera Garza, explora la otredad y los límites humanos. Su prosa es intimista, hace referencias a objetos, lugares y costumbres que se transforman en detalles significativos que nos trasladan e involucra al lector con el contexto. 
Detalle. El suicidio de Dorothy Hale. Frida Kalho (1939)

La matriz discursiva de Nadie me verá llorar es la tesis doctoral de la autora. Ella lo dice en sus notas finales: “Es un exhaustivo trabajo de investigación, basado en expedientes clínicos, documentos oficiales, diarios y cartas de asilados del Manicomio General La Castañeda, que se encuentran en el Archivo Histórico de la Secretaria de Salud en la ciudad de México”.

En Nadie me verá llorar se abordan de manera frontal la enfermedad, la locura y la muerte. Rivera Garza construye un discurso en el que conviven distintas “voces”: lo femenino, lo fotográfico y el mundo de la psiquiatría. Desde siempre, hablar sobre la “locura” ha resultado turbador aunque a veces, dentro de su configuración, posea rasgos ya sean claros o sutiles de un encuentro que se confronta el entorno de manera contestataria; esto, dota a la obra literaria de un sentido subversivo, de contracorriente. La autora suele detenerse a menudo por estas referencias históricas que parecen estancar la narración, sin embargo, al continuar la lectura, la información, el pasado, los nombres, los lugares, fechas o acontecimientos, vinculándolos a los hechos y, así, ampliar el panorama y el contexto; sumándole una incisiva capacidad analítica para examinar realidades exteriores, estado que le permite recrear atmósferas históricas y sociales con objetividad e inteligencia.

Edición conmemorativa del 15 aniversario 
de su publicación.

El hibridismo del texto se percibe a través la abundancia de referencias y gradaciones de una investigación acuciosa alrededor de La Castañeda, en la que se incluyen múltiples  fragmentos de los estudios psico-patológicos de los reclusos del manicomio, que es uno de los escenarios sobre el que gravita toda la estructura de la obra. Las hay también sobre Papantla, el Tajín y Real de Catorce. Esta información nos llega a través de sus personajes: Joaquín Buitrago, Paul Kamack, por ejemplo, subordinándolos a la obra. La novela, a pesar de estar configurada en un realismo acompañado de un discurso historicista, también contiene elementos que podrían considerarse como fantásticos, utilizados de tal manera que concuerdan a la perfección con el discurso de la locura, la desesperanza y la muerte, elementos por demás humanos y por lo tanto reales.

martes, 11 de noviembre de 2014

Visión revolucionaria femenina


Revolucionarias. Algunas de ellas tenían el grado de Coronelas o Generalas.

En el espacio bélico de la bien afamada novela de la revolución mexicana, un cartucho femenino se carga de signos y revienta en 1931: es Cartucho de Nellie Campobello. Una serie de relatos que atestiguan, recreándolos,  episodios del movimiento armado principalmente en Parral, que se convierte en el espacio representativo de la lucha en el norte de México, sobre todo de los estados de Durango y Chihuahua.

Nellie Campobello y su libro Cartucho.
Los episodios que se narran surgen de la memoria almacenada en la mente de una niña. De ahí, después de una tregua de distanciamiento histórico y geográfico, la escritora realiza un trabajo estético y de creación literaria. Va soldando una cadena narrativa, que se forma como una cartuchera de recuerdos, con la que salda una deuda ética personal.
El título se dispara desde todos lados.  Cada relato es un tiro que da al blanco que internamente es observado por una niña y externamente le traspasa al lector a través del impacto que provoca la autora al contarlo. Cartucho de pólvora y de tinta.

Nació el 07/11/1900 y su verdadero nombre fue María Francisca Moya Luna.


Nellie Campobello fue una escritora memorable por varias razones: su valor testimonial, su refinadísima percepción artística y su extraña mirada autobiográfica. La propia familia, con la madre al frente, fue  testigo del Villismo en Parral. A través de medio centenar de relatos breves, algunos entre los más singulares de la lengua, Cartucho saca a la narrativa de la Revolución Mexicana de la demagogia populista y de la retórica, dizque republicana, del heroísmo pretoriano. La suya es una voz que elige uno de los artificios literarios más difíciles de lograr: la impostación verosímil de la guerra civil desde un punto de vista infantil. Quien narra en Cartucho es una niña y un verdadero "monstruo" por su visión enternecida y minuciosa de la muerte. Los capitanes de Villa, Doroteo Arango mismo, así como el fusilamiento y los fusilados se convierten, gracias a Campobello, en el imaginario de la Revolución Mexicana.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Relatividad del tiempo

Ilustración de Catrin Welz-Stein.


Recuerdo mi niñez

cuando yo era una anciana

Las flores morían en mis manos

porque la danza salvaje de la alegría

les destruía el corazón.

Recuerdo las negras mañanas de sol

cuando era niña

es decir ayer

es decir hace siglos.

Alejandra Pizarnik

sábado, 8 de noviembre de 2014

No hay que rendirse

Juan Gelman


Durante su vida, el poeta Juan Gelman, combatió contra todo lo que le parecía mal. Fue un artista comprometido con sus ideas, aun cuando las mismas generaran fuerte controversia. En los años 70 formó parte de Montoneros. Como él, también su hijo Marcelo militó en la izquierda.
En 1976, Marcelo y su esposa María Claudia García Irureta Goyena, de 19 años. Ella estaba embarazada de siete meses cuando ambos fueron secuestrados el 24 de agosto. Los restos de Marcelo aparecieron trece años después en un tanque de 200 litros en el río San Fernando. Claudia nunca fue encontrada. Según testimonios, sus últimos pasos fueron en Uruguay, en una unidad de inteligencia de Bulevar Artigas. Allí se la vio con su bebé en brazos. La verdad sobre la menor se conoció a fines de la década de los 90 y principios de 2000. 

La carta de Gelman mientras seguía buscando a su nieta 

*En 1995, Gelman, había escrito una carta a esa presunta nieta (o nieto) que tuvo gran repercusión en los medios. El texto se convirtió en un símbolo de la lucha contra la impunidad. Unos años después pudo conocer a Macarena, entonces de 23 años.

*Esta carta había sido escrita cuando todavía no sabía que su nieto (o nieta) había podido nacer en Uruguay. Se enteró de esa posibilidad a finales de 1998 y empezó sus trámites con el presidente Uruguayo Julio María Sanguinetti en 1999.


Montevideo, el 23 de diciembre de 1998

Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. Él estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado "el Jardín". Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron -y a vos con ella- cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar -así era casi siempre- a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado 12 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.

Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la Secretaría de Estado del Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugna la posibilidad de que llamaras "papá" a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera hubiese sido el hogar al fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aun así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son los biológicos -como se dice-, sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de cómo se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho.


 
Juan Gelman y su nieta Macarena
También pensé todos estos años en qué hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez -y fueron varias- que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica -por ser suficientemente chico o chica- para entender lo que había pasado. Para entender lo que había pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación. Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen.

Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije.


Juan Gelman y su nieta, Macarena Gelman. (2012)
Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verdegrises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo especial y tierno y pícaro. Quién sabe cómo serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera.
12 de abril de 1995

PD. Automotores Orletti, como es notorio ya, fue centro de la Operación Cóndor en la Argentina. Allí hubo tráfico de embarazadas y de niños secuestrados entre las fuerzas de seguridad de las dictaduras militares del cono sur. Allí operaron represores uruguayos. Mi nieta o nieto, ¿nació en algún centro clandestino de detención del Uruguay?
5 de diciembre de 1998


**El primer encuentro entre abuelo y nieta fue en un bar de la Plaza Independencia. Ella no sabía quién era ese hombre. Pero se convirtió en una fuerte defensora de los derechos humanos, y adquirió la nacionalidad argentina. La niña resultó ser era una joven de 23 años, estudiante de química, que vivía una vida normal, alejada del ruido político. Vivía bajo el nombre de Macarena Tauriño y era la hija de un matrimonio formado por un policía con fuertes vínculos con la dictadura. Tauriño había muerto unos pocos meses antes de que el presidente Jorge Batlle diera a luz pública el hecho.




Juan Gelman.
Oración de un desocupado

                                                         Juan Gelman


Padre,
     desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
                    bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
               este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
porque no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
            bájate, ¿qué han hecho
de tu criatura, Padre?
            un animal furioso
que mastica la piedra de la calle.