Macanudo de Liniers

Macanudo de Liniers
"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido

martes, 9 de diciembre de 2014

Despidiendo a Vicente Leñero

Mi padre y maestro
Estela Leñero Franco

Vicente y Estela Leñero
El pasado miércoles a las nueve de la mañana mi padre dejó de respirar. Como si fuera un sueño, nos sumimos en un torbellino de emociones, de dolor, de pena, de tranquilidad también. El homenaje tan sentido al día siguiente, compartiendo con hombres y mujeres, familia, colegas y amigos, permitió dimensionar al hombre que estuvo con nosotros 81 años y que dejó una huella indeleble en muchos de nosotros y en el devenir del México político, social y artístico.
Vicente Leñero fue maestro de varias generaciones, ejemplo a seguir, constancia del compromiso de un escritor en nuestra sociedad y del compromiso de experimentar en el arte buscando nuevas formas de expresión, transformando la repetición en proposición.
 Como periodista, siguió una línea de denuncia sin una intención de arengar. La verdad por sobre todas las cosas marcó su camino. Decir lo que pasa en el aquí y ahora, sentir que la noticia vieja no vale, que asumir una posición crítica implicaba cuestionar al poder, por lo que recibió amenazas, boicots, censuras, hasta salir con la cabeza en alto después del “Golpe a Excélsior” y fundar la revista Proceso para continuar hablando con la verdad cueste lo que cueste.
Escribió novelas, guiones cinematográficos, radionovelas y telenovelas; y en cada género se planteaba nuevos retos. Lo que importa es escribir, decía, porque ahí es donde está el aprendizaje. En los cuentos de su última época investigó la mezcla de realidad y ficción; hablar de personajes conocidos por muchos, confundirnos sin saber qué era inventado y dónde estaba su experiencia.
 En el teatro me contagió su pasión por la escena desde la dramaturgia, y aunque él me decía que eso ya lo llevaba dentro, él fue el maestro que me enseñó a buscar mi propia voz expresiva; porque la libertad era otro de sus  principios fundamentales. La libertad de elegir el camino conociendo las herramientas básicas; estudiando y trabajando. Por eso tenía tantos alumnos y era tan querido, porque gracias a su generosidad supo desentrañar las capacidades de los otros para poderlas desarrollar; porque él creía en la riqueza de la pluralidad, en lo maravilloso de la diferencia.
 Como dramaturgo abrió muchas brechas que indagar: convirtió la nota periodística en teatro con un lenguaje contemporáneo; jugó con el tiempo escénico y, obsesionado por las estructuras, como buen ingeniero, las llevó hasta sus últimas consecuencias.
 
Vicente Leñero en su biblioteca.
Hablar de mi padre en estos momentos resulta arriesgado: pasional, obnubilado por mi admiración y amor por él –no sin antes haber pasado por cuestionamientos y sentimientos encontrados–, pero no me queda más remedio que escribir, y exponer mis sentimientos y pensamientos con todo lo subjetivos que son.
 La ausencia de Vicente Leñero, mi padre y de muchos otros, es un hueco insustituible, a pesar de que “su obra queda para la posteridad” y a pesar del lugar común que implica la frase. Pero, como me dijo mi maestro Luis de Tavira al finalizar la ceremonia: él ya no nos hablará desde fuera porque ahora vive en nosotros y habrá que dejar que su voz se exprese desde el interior.
 Porque Vicente Leñero es para las letras y el teatro mexicano una presencia, un rompedor de estructuras, un hombre crítico de su sociedad que a través del testimonio de su vida y su quehacer, sigue marcando, en nuestro país y nuestros corazones, una ruta subversiva en el devenir.


*Fuente: Revista Proceso No. 1988, 6 de diciembre de 2014.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Sobre la insignificancia


Milán Kundera



“La gente se va encontrando en la vida, discute, se pelea, sin darse cuenta de que se interpelan de lejos los unos a los otros, cada cual desde su observatorio situado en distinto lugar de tiempo.

Después de una pausa, Charles dijo:

-El tiempo corre. Gracias a él, primero vivimos, lo cual quiere decir que ya hemos sido acusados y juzgados por la gente. Luego morimos y permanecemos aún unos años entre los que nos han conocido, pero muy pronto se produce otro cambio: los muertos pasan a ser muertos viejos, de los que ya nadie se acuerda y que desaparecen en la nada; tan sólo unos cuantos, muy, muy pocos, imprimen su nombre en la memoria de la gente, pero, ya sin testigos fehacientes, sin un solo recuerdo real, pasan a ser marionetas.”




Kundera, Milan. La fiesta de la insignificancia. Tusquets. pp: 33-34.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Lectura en voz alta por el "Grupo Lectores por Placer"




Lectura en voz alta por el "Grupo Lectores por Placer" de fragmentos de géneros literarios relacionados con la diversidad sexual, en el ENCUENTRO DE LA DIVERSIDAD SEXUAL, en el Espacio Cultural  Vìa Lùdica Cafebrería

Laura: Manifiesto (Hablo por mi diferencia), Pedro Lemebel.
            Entrevista a Yasmina Khadra, Manuel de la fuente.
            Frag. Seda (La carta), Alessandro Baricco.


Xóchitl: Frag. Los nombres del aire; Alberto Ruy Sánchez.
              Frag. Temporada de caza para el león negro; Tryno Maldonado.

Fernando: Frag. La rueca de Onfalia ; Juan Vicente Melo.

Milagros: Frag. En los labios del agua, Alberto Ruy Sánchez.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Borges, amenazado



El amenazado
                                               Jorge Luis Borges

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.     
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.     
La hermosa máscara ha cambiado,   
pero como siempre es la única.         
¿ De qué me servirán mis talismanes:           
el ejercicio de las letras,        
la vaga erudición       
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas, 
la serena amistad,      
las galería de las bibliotecas  
las cosas comunes,     
los hábitos      
el joven amor de mi madre,   
la sombra militar de mis muertos,     
la noche intemporal,  
el sabor del sueño?    
Estar contigo o no estar contigo,      
es la medida de mi tiempo.   
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,      
ya el hombre se levanta a la voz del ave,      
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,  
pero la sombra no ha traído la paz.   
Es ya lo se, el amor:   
la ansiedad y el alivio de oír tu voz, 
la espera y la memoria           
el horror de vivir en lo sucesivo.       
Es el amor con sus mitologías,          
con su pequeñas magias inútiles.      
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.   
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.        
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.  

Me duele una mujer en todo el cuerpo.