Macanudo de Liniers

Macanudo de Liniers
"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido

viernes, 17 de octubre de 2014

El rostro del dolor

“Es cuando uno piensa: mi modo de morir será tu derrota.” Álvaro Luquín



“Y nadie sabrá de la guerra,
nadie se preocupará al final cuando haya concluido.
A nadie le importaría, ni al pájaro ni al árbol,
si la humanidad pereció completamente;
y la Primavera misma, cuando despierte al amanecer
apenas se daría cuenta de que nos hemos ido.”

 Sara Teasdale

jueves, 16 de octubre de 2014

Más voces se unen al clamor por Ayotzinapa


No es la primera vez que los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos han sido agredidos. Desde la fundación de la Normal Rural de Ayotzinapa han sido acosados, perseguidos y reprimidos, como el 12 de diciembre de 2011 cuando las policías federal y estatal asesinaron a dos jóvenes que participaban en las movilizaciones para mejorar sus condiciones de vida y estudio. Ahora, los 6 asesinados, 25 heridos y 43 desaparecidos el 26 de septiembre, evidencian que se ha cometido un crimen de lesa humanidad, de acuerdo al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Todos nos sumamos al clamor internacional por la exigencia de justicia y la presentación con vida de los desaparecidos. Este crimen no puede quedar impune.

Estudiantes de distintos países graban video por Ayotzinapa

Estudiantes de España, China, Bolivia, Etiopía, Bangladesh, Bosnia, Irlanda, Turquía, Países Bajos, entre otras naciones, se solidarizaron con los estudiantes de la Normal Rural ‘Isidro Burgos’ de Ayotzinapa y exigieron la aparición con vida de los 43 normalistas desaparecidos el pasado 26 de septiembre en Iguala, Guerrero. En un video que circula en redes sociales, los jóvenes extranjeros respondieron al llamado lanzado hace unos días por normalistas a través del mismo medio con el hashtag “#43ConVidaYa”.
Nota completa. PROCESO: http://www.proceso.com.mx/?p=384954
Personajes públicos se unen

Damián Alcazar

Rubén Albarrán

Rubén Albarrán y Daniel Gimenez Cacho

Grupo Café Tacuba
Javier Sicilia y Sanjuana Martínez
El grupo británico Massive Attack mostró su interés y apoyo a los 43 normalistas de Ayotzinapa que se
encuentran desaparecidos


Los ojos del mundo sobre México


México entero llora desconsolado por sus jóvenes

Imagen: Revista Proceso.


Los mexicanos sufrimos un golpe terrible. Ayotzinapa es una herida enorme que no deja de sangrar. ¿Cómo es posible que 43 jóvenes estudiantes desaparezcan “así nada más”? ¿Cómo es posible que 43 días después no sepamos dónde están? A continuación compartiré un fragmento del artículo escrito por Mónica Maristain, titulado “Intelectuales se horrorizan con Iguala, Guerrero: Todo el país será una fosa común” y publicado en SinEmbargo el día octubre 6 de 2014 en donde recoge el desconcierto, la indignación y el desconsuelo que los intelectuales mexicanos manifestaron en la ciudad de Xalapa sobre esta ignominia de la que no creo que nos repongamos:

 “Me parece absolutamente vergonzoso y de una grosería inaceptable poner todas esas fotografías con las caras de los muchachos como si fueran delincuentes. Los andan buscando hasta por debajo de los camiones. Cuando en realidad los mataron. ¡Lo más obvio es que van a aparecer en una fosa”, clamaba la escritora Margo Glantz. […] se lamentó por la “vergüenza espantosa” que representan “la desaparición forzada de personas que se multiplica en el país y el cinismo con que lo enfrentan”.

Para el periodista Diego Enrique Osorno […] comentó en entrevista que estuvo muchas veces en la escuela  de Ayotzinapa a la que pertenecían los estudiantes agredidos.  “He visto que son hijos de campesinos muy entregados al estudio, que leen por gusto como mínimo cuatro libros a la semana, que son estudiantes dedicados como los que quisiéramos tener en todo el país, muy involucrados con su sociedad, muy críticos, muy activos y de repente saber que algunos de ellos están enterrados en una fosa clandestina, como si fueran animales, es tremendo”, afirmó Osorno.
“Este país es muy decepcionante, es verdad que como dice Ana García Bergua se está convirtiendo en una fosa común, pero también es verdad que sobre esa fosa común se están construyendo reformas  que otra vez como en la época de Carlos Salinas beneficiará a unos pocos”, dijo el profesional nacido en 1980.

“Creo que aunque el caso de los estudiantes de Iguala es un golpe muy fuerte al espíritu de México, tenemos que seguir el ejemplo que han dado en la escuela de Ayotzinapa durante tanto tiempo con el lema mismo de la escuela que dice: Aquí se aprende a no agacharse. Aunque nos quieran mandar a todos a la fosa común, tenemos que aprender a levantarnos”, remató. […]

Habla Benito Taibo: “Al final de El corazón de las tinieblas, Kurtz, el personaje de [Joseph] Conrad, enfebrecido, fuera de sí, describe con un par de palabras su reino sangriento, miserable, supurante, palúdico: ‘El horror…’ No menor, sin duda a lo sucedido en Iguala. Nombre que se suma a la lista de otros, ominosos, que permanecerán para siempre como heridas abiertas en nuestra historia”.

¿QUÉ PAÍS ES ESTE?

“Imagínate esto: qué país es aquel en el cual unos estudiantes normalistas muy pobres, pertenecientes a una de las regiones más pobres y marginadas de México, son capturados, conducidos quién sabe adónde y luego asesinados y enterrados por la policía. Es grotesco y horripilante”, dice el veterano escritor y filósofo Hugo Hiriart. […]

 “Lo más grotesco es que no se va a saber nunca nada sobre los crímenes. Porque este es el país donde nada tiene consecuencias. México es una momia maquillada que se ríe con cinismo. Y es una cosa horrible, horrible”, concluyó Hiriart.

 “Es oprobioso y es imperdonable. Primero, que no supiéramos durante una semana el paradero de 49 personas (SIC) y peor aún que ahora vemos fotografías de los cadáveres en los medios. Por respeto a los familiares tendríamos que acompañarlos en el duelo y preocuparnos porque cada vez más el mapa de México, que parecía un cuerno de la abundancia es en realidad el diván de un psicoanalista”, dijo Hernández. […]

Frente a tantos gritos de dolor, el escritor de Culiacán Élmer Mendoza levanta aún más la voz para reclamar con fuerza una acción inmediata. “A los responsables, encabezados por el presidente Enrique Peña Nieto, les digo que esto no puede ocurrir. Si aspiramos a ser un país civilizado, que tenga leyes respetables, no pueden pasar estas cosas”, dice. “No podemos permitir que asesinen a nuestros estudiantes, a nuestra juventud, porque estamos rompiendo cadenas y eso no es justo, no es normal y tampoco es humano. Tenemos que conseguir ser otro país, un país donde los sueños sean posibles”.


PARA LEERLO COMPLETO: http://www.sinembargo.mx/06-10-2014/1135594


El mundo está (en) con Ayotzinapa


Ciudadanos de Brasil, Alemania, España, Argentina, Bolivia, Dinamarca, Colombia, Nicaragua, Canadá y muchos países más se manifestaron a favor de los estudiantes.

Brasil: desde Roraima, Brasil. No hay embajada de México aquí, estamos en la selva, pero aquí está nuestro apoyo!!!

Umberto Eco se solidariza desde Italia.

Desde Venecia, Italia
Bolivia
Estados Unidos
Dinamarca

Desde Madrid, España

En Bélgica



Todos estamos en Ayotzinapa








Fotos: Proceso, Sin Embargo, La Jornada, Regeneración y de los ciudadanos.


martes, 14 de octubre de 2014

Primeras lecturas

Para los lectores más jóvenes


Qué bonito es ver como grandes escritores consagrados  voltean su mirada al público infantil. La Colección “Mi primer…” publicada por la Editorial Alfaguara.- Esta colección nos presenta autores de renombre, conocidos por sus novelas para adultos, en su versión infantil como Enrique Vila-Matas, Almudena Grandes, Eduardo Mendoza, Mario Vargas Llosa, Javier Marías, Luis Mateo Díez, Juan Marsé, y Arturo Pérez-Reverte.
Ya ven la calidad de los autores que componen esta magnífica colección. Como curiosidad, comentaré que los libros, además de que son de escritores famosos, la colección  está dirigida por otro, por Arturo Pérez Reverte.
Me llamó mucho la atención que escritores consagrados en la literatura, emprendieran la aventura de escribir cuentos para niños. Me preguntaba: ¿Lo harían bien?, ¿la lectura se daría de manera “natural”?, ¿harían “click” con el público infantil? Creo que ahora puedo decir que sí. El libro gustó mucho a los niños y no sólo a ellos, a sus papás también.

Niña
Para Vila-Matas, escribir Niña, supone el primer acercamiento a los niños. Esto, para muchos significa un reto que él supera con creces. En “Mi primer Enrique Vila-Matas” narra la historia de una niña llamada Anita, de cinco años que tiene un hermano de doce años que la llama “Niña”. En las vacaciones de verano, Niña, su hermano y sus padres viajaron, como todos los años, a un pueblo de montaña donde tienen una preciosa casa, pintada de azul, con la forma de un barco. Ahí Niña soñaba que tenía otro hermano, llamado Juanote y con él vivía mil y una aventuras. Niña era muy valiente pero le tenía miedo a las letras. Si, el motivo de su miedo era aprender el abecedario.
La historia es muy bonita, fácil de entender por cualquier niño, incluso los más pequeños. Está perfectamente bien escrita, obvio estamos hablando nada menos que de Enrique Vila-Matas, quien adaptó perfectamente su lenguaje, de tal manera que no aparecen palabras “raras”, que pudieran generarles dudas a sus pequeños lectores. Las imágenes y el texto combinan y fluyen perfectamente bien agilizando la lectura, la cual no durará más de 10 minutos, así que es  un cuento perfecto para escuchar en la cama antes de dormir y que los niños que están aprendiendo podrán leerlo sin dificultad.

Sansimonsi
Sansimonsi es un minino de pelo chino que vive en la Ciudad de México, siempre trae anteojos y es muy listo. Su vida es contada por Poniatowska e ilustrada por “El Fisgón” en este cuento entrañable que evoca al escritor mexicano Carlos Monsiváis, quien se convierte en el que fuera su animal preferido: un gato.
Sansimonsi es el nombre que evoca a la calle llamada San Simón, en la colonia Portales, donde vivía Carlos Monsiváis. Además, recuerda al escritor, su memoria prodigiosa, su amor por el cine, la literatura, los gatos y todos los animales, su afán coleccionista, su postura crítica y burlona ante los políticos mexicanos, su humor e ironía, su papel como activista social. Así, podrán acercarse al escritor a través de un relato lleno aventuras, humor y enseñanzas para niños y no tan niños.












Las siete vidas de Luca: Un cuento ecológico


En este cuento Joumana Haddad incursiona en la literatura infantil mostrando su preocupación por compartir con ellos temas relevantes, reflexivos e invitándolos a actuar para remediarlos. Seis desastres ecológicos del mundo contemporáneo, vividos y vistos a través de seis personajes principales afectados directamente por los mismos, y a través de sus vidas y realidades cotidianas, en seis lugares geográficos diferentes: una planta (el Kapok de la Amazonia), un animal (el Panda gigante de China), un mar (el Golfo de México en América), una tierra (la región de Harar en África), una montaña (la sierra de Sannin en Oriente Medio), y una capa atmosférica (la ozonosfera). Daños irreversibles, amenazas de extinción, calentamiento global, contaminación mortal: ¿De quién es la culpa? Del ser humano, lamentablemente: un ser que se ha convertido en ávido, insensible, super-industrializado, despegado de la madre Naturaleza y completamente sumergido en su egoísmo consumista. Esta es la razón por la cual el último personaje, o sea, la última vida de Luca, quien se transformaba continuamente persiguiendo sus sueños, en la búsqueda de su felicidad y la del Universo, era precisamente el Hombre: un héroe moderno, ni sobrehumano ni extrahumano, sino simplemente humano. Un hombre que debe asumir rápidamente la responsabilidad de salvar al mundo, de respetarlo, de amarlo y de hacer las paces con él, antes que nos abandone completamente y deje de girar por nosotros... porque el mundo está dentro de nosotros, y «Todo es Uno», como decía el antiguo pueblo Maya. Las vidas de Luca son siete, siete sus verdades, siete los días de su creación, siete sus renacimientos, siete los colores de sus ojos, siete sus vicios, siete sus retos, siete sus regalos. Así, en la historia se entrelazan símbolos, informaciones, poemas, bromas, mitos y mensajes éticos, para formar un cuento poético moderno, educativo, divertido... y necesario. Un cuento para pequeños... y para mayores. Sobre todo para mayores.

lunes, 13 de octubre de 2014

El estudiante

El estudiante
Anton Chejov
En principio, el tiempo era bueno y tranquilo. Los mirlos gorjeaban y de los pantanos vecinos llegaba el zumbido lastimoso de algo vivo, igual que si soplaran en una botella vacía. Una becada inició el vuelo, y un disparo retumbó en el aire primaveral con alegría y estrépito. Pero cuando oscureció en el bosque, empezó a soplar el intempestivo y frío viento del este y todo quedó en silencio. Los charcos se cubrieron de agujas de hielo y el bosque adquirió un aspecto desapacible, sórdido y solitario. Olía a invierno.
Iván Velikopolski, estudiante de la academia eclesiástica, hijo de un sacristán, volvía de cazar y se dirigía a su casa por un sendero junto a un prado anegado. Tenía los dedos entumecidos y el viento le quemaba la cara. Le parecía que ese frío repentino quebraba el orden y la armonía, que la propia naturaleza sentía miedo y que, por ello, había oscurecido antes de tiempo. A su alrededor todo estaba desierto y parecía especialmente sombrío. Sólo en la huerta de las viudas, junto al río, brillaba una luz; en unas cuatro verstas a la redonda, hasta donde estaba la aldea, todo estaba sumido en la fría oscuridad de la noche. El estudiante recordó que cuando salió de casa, su madre, descalza, sentada en el suelo del zaguán, limpiaba el samovar, y su padre estaba echado junto a la estufa y tosía; al ser Viernes Santo, en su casa no habían hecho comida y sentía un hambre atroz. Ahora, encogido de frío, el estudiante pensaba que ese mismo viento soplaba en tiempos de Riurik, de Iván el Terrible y de Pedro el Grande y que también en aquellos tiempos había existido esa brutal pobreza, esa hambruna, esas agujereadas techumbres de paja, la ignorancia, la tristeza, ese mismo entorno desierto, la oscuridad y el sentimiento de opresión. Todos esos horrores habían existido, existían y existirían y, aun cuando pasaran mil años más, la vida no sería mejor. No tenía ganas de volver a casa.
La huerta de las viudas se llamaba así porque la cuidaban dos viudas, madre e hija. Una hoguera ardía vivamente, entre chasquidos y chisporroteos, iluminando a su alrededor la tierra labrada. La viuda Vasilisa, una vieja alta y robusta, vestida con una zamarra de hombre, estaba junto al fuego y miraba con aire pensativo las llamas; su hija Lukeria, baja, de rostro abobado, picado de viruelas, estaba sentada en el suelo y fregaba el caldero y las cucharas. Seguramente acababan de cenar. Se oían voces de hombre; eran los trabajadores del lugar que llevaban los caballos a abrevar al río

-Ha vuelto el invierno -dijo el estudiante, acercándose a la hoguera-. ¡Buenas noches!
Vasilisa se estremeció, pero enseguida lo reconoció y sonrió afablemente.
-No te había reconocido, Dios mío. Eso es que vas a ser rico.
Se pusieron a conversar. Vasilisa era una mujer que había vivido mucho. Había servido en un tiempo como nodriza y después como niñera en casa de unos señores, se expresaba con delicadeza y su rostro mostraba siempre una leve y sensata sonrisa. Lukeria, su hija, era una aldeana, sumisa ante su marido, se limitaba a mirar al estudiante y a permanecer callada, con una expresión extraña en el rostro, como la de un sordomudo.
-En una noche igual de fría que ésta, se calentaba en la hoguera el apóstol Pedro -dijo el estudiante, extendiendo las manos hacia el fuego-. Eso quiere decir que también entonces hacía frío. ¡Ah, qué noche tan terrible fue esa! ¡Una noche larga y triste a más no poder!
Miró a la oscuridad que le rodeaba, sacudió convulsivamente la cabeza y preguntó:
-¿Fuiste a la lectura del Evangelio?
-Sí, fui.
-Entonces te acordarás de que durante la Última Cena, Pedro dijo a Jesús: «Estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel y a la muerte». Y el Señor le contestó: «Pedro, en verdad te digo que antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces». Después de la cena, Jesús se puso muy triste en el huerto y rezó, mientras el pobre Pedro, completamente agotado, con los párpados pesados, no pudo vencer al sueño y se durmió. Luego oirías que Judas besó a Jesús y lo entregó a sus verdugos aquella misma noche. Lo llevaron atado ante el sumo pontífice y lo azotaron, mientras Pedro, exhausto, atormentado por la angustia y la tristeza, ¿lo entiendes?, desvelado, presintiendo que algo terrible iba a suceder en la tierra, los siguió... Quería con locura a Jesús y ahora veía, desde lejos, cómo lo azotaban...
Lukeria dejó las cucharas y fijó su inmóvil mirada en el estudiante.

-Llegaron a donde estaba el sumo pontífice -prosiguió- y comenzaron a interrogar a Jesús, mientras los criados encendieron una hoguera en medio del patio, pues hacía frío, y se calentaban. Con ellos, cerca de la hoguera, estaba Pedro y también se calentaba, como yo ahora. Una mujer, al verlo, dijo: «Éste también estaba con Jesús», lo que quería decir que también a él había que llevarlo al interrogatorio. Todos los criados que se hallaban junto al fuego le miraron, seguro, severamente, con recelo, puesto que él, agitado, dijo: «No lo conozco». Poco después, alguien lo reconoció de nuevo como uno de los discípulos de Jesús y dijo: «Tú también eres de los suyos». Y él lo volvió a negar. Y por tercera vez, alguien se dirigió a él: «¿Acaso no te he visto hoy con él en el huerto?». Y él lo negó por tercera vez. Justo después de eso, cantó el gallo y Pedro, mirando desde lejos a Jesús, recordó las palabras que él le había dicho durante la cena... Las recordó, volvió en sí, salió del patio y rompió a llorar amargamente. El Evangelio dice: «Tras salir de allí, lloró amargamente». Así me lo imagino: un jardín tranquilo, muy tranquilo, y oscuro, muy oscuro, y en medio del silencio apenas se oye un callado sollozo.
El estudiante suspiró y se quedó pensativo. Vasilisa, que seguía sonriente, sollozó de pronto, gruesas y abundantes lágrimas se deslizaron por sus mejillas mientras ella interponía una manga entre su rostro y el fuego, como si se avergonzara de sus propias lágrimas. Lukeria, por su parte, miraba fijamente al estudiante,  ruborizada, con la expresión grave y tensa, como la de quien siente un fuerte dolor.
Los trabajadores volvían del río, y uno de ellos, montado a caballo, ya estaba cerca y la luz de la hoguera oscilaba ante él. El estudiante dio las buenas noches a las viudas y reemprendió la marcha. De nuevo lo envolvió la oscuridad y se entumecieron sus manos. Hacía mucho viento; parecía, en efecto, que el invierno había vuelto y no que al cabo de dos días llegaría la Pascua. Ahora el estudiante pensaba en Vasilisa: si se echó a llorar es porque lo que le sucedió a Pedro aquella terrible noche guarda alguna relación con ella.
Miró atrás. El fuego solitario crepitaba en la oscuridad, y a su lado ya no se veía a nadie. El estudiante volvió a pensar que si Vasilisa se echó a llorar y su hija se conmovió, era evidente que aquello que él había contado, lo que sucedió diecinueve siglos antes, tenía relación con el presente, con las dos mujeres y, probablemente, con aquella aldea desierta, con él mismo y con todo el mundo. Si la vieja se echó a llorar no fue porque él lo supiera contar de manera conmovedora, sino porque Pedro le resultaba cercano a ella y porque ella se interesaba con todo su ser en lo que había ocurrido en el alma de Pedro.
Una súbita alegría agitó su alma, e incluso tuvo que pararse para recobrar el aliento. "El pasado -pensó- y el presente están unidos por una cadena ininterrumpida de acontecimientos que surgen unos de otros". Y le pareció que acababa de ver los dos extremos de esa cadena: al tocar uno de ellos, vibraba el otro.
Luego, cruzó el río en una balsa y después, al subir la colina, contempló su aldea natal y el poniente, donde en la raya del ocaso brillaba una luz púrpura y fría. Entonces pensó que la verdad y la belleza que habían orientado la vida humana en el huerto y en el palacio del sumo pontífice, habían continuado sin interrupción hasta el tiempo presente y siempre constituirían lo más importante de la vida humana y de toda la tierra. Un sentimiento de juventud, de salud, de fuerza (sólo tenía veintidós años), y una inefable y dulce esperanza de felicidad, de una misteriosa y desconocida felicidad, se apoderaron poco a poco de él, y la vida le pareció admirable, encantadora, llena de un elevado sentido.
FIN
Anton Chejov (1860-1904) fue y es considerado como el maestro del relato corto y, por si fuera poco, es uno de los más importantes escritores de la literatura universal. Chejov introdujo, dentro de su prosa, innovaciones que han influido en la evolución de los relatos como el uso del monólogo y el rechazo de lo moralizante presente en su tiempo. Al crear su obra de esta manera (también escribió teatro) le llevó a concebir un lector que fuera capaz de resolver las preguntas planteadas en el texto, muy distinto a lo que se estilaba en ese entonces: darle todo “digerido” para que con la lectura se introyectara la que mostraba. En ese sentido, creía que los escritores eran artistas que debían formular preguntas y los lectores reflexionar, analizar y llegar a una respuesta.
El estudiante, de Chejov, fue publicado por primera vez en la edición 104 del periódico Russkie Viedomosti, en 1894. Dentro del cuento sucede lo siguiente: Iván Velikopolski (protagonista) va camino a casa cuando se topa con la de las viudas. Decide entrar un rato para calentarse por el frío. Ahí intercambia palabras con sus habitantes: Vasilisa (madre) y Lukeria (hija) Puesto que es Semana Santa, Iván les cuenta de nuevo el episodio de la última cena y de cómo Pedro niega (y traiciona a Jesús) para salvar su propia vida. Al final, se marcha y la anciana Vasilisa llora amargamente por lo escuchado.
No hay que olvidar que el apóstol Pedro ha sido considerado, desde el principio de la historia cristiana, como el ejemplo perfecto del ser humano imperfecto. En el cuento lo vemos en los momentos cruciales: después de decirle que lo seguiría a donde fuese y que daría la vida por él, Jesús le replica que sólo unas horas después lo traicionará. Al escuchar la respuesta, Pedro se impacta pero los hechos lo demuestran. Él, quien dice ser el que más lo ama, negará incluso haberlo visto con tal de no correr el funesto destino. La lección es clara: Por mucho que se ame siempre surgirá la imperfección del egoísmo como mecanismo para salvar la vida; y, al mismo tiempo, quien más te quiere te deja solo en los peores momentos. Así, a las palabras se las lleva el viento, las promesas no empobrecen, cumplir o no, es otro asunto. Es más, aquí estamos ante quien, en su momento, se creía sincero pero que no pudo cumplir porque, si bien es cierto que amaba a Jesús, no arriesgaría su vida de por eso. Vasilisa, al ser una anciana, sabe que los Evangelios hablan de la vida, del comportamiento de los seres humanos. Ella está segura de que lo que escucha trasciende por mucho la anécdota. Sabe, que el dicho popular es cierto: “quien te quiere te hará sufrir” y que el que más dice amarte te traicionará y desilusionará. Así que llora porque ella lo ha vivido porque nota que no es algo de una vez, sino de siempre; que es algo que se vive una y otra vez durante la vida de los seres humanos. 

sábado, 11 de octubre de 2014

Sábado con Alfonsina



Alfonsina Storni (29/05/1892–25/10/1938)  Poeta y escritora modernista. Storni ejerció como maestra en diferentes  establecimientos educativos y escribió sus poesías y algunas obras de teatro durante este período. Su prosa es feminista, y según la crítica, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. Otros dividen su obra en dos partes: una de corte romántico, que trata el tema desde el punto de vista erótico y sensual y muestra resentimiento hacia la figura del varón, y una segunda etapa en la que deja de lado el erotismo y muestra el tema desde un punto de vista más abstracto y reflexivo. La crítica literaria, por su parte, clasifica en tardorrománticos a los textos editados entre los años 1916 y 1925 y a partir de Ocre encuentra rasgos de vanguardismo y recursos como el antisoneto. Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su vida, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos.



Sábado

Me levanté temprano y anduve descalza
Por los corredores: bajé a los jardines
Y besé las plantas
Absorbí los vahos limpios de la tierra,
Tirada en la grama;
Me bañé en la fuente que verdes achiras
Circundan. Más tarde, mojados de agua
Peiné mis cabellos. Perfumé las manos
Con zumo oloroso de diamelas. Garzas
Quisquillosas, finas,
De mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
Que la misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
Mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
Fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro un sonido de loza y cristales:
Comedor en sombra; manos que aprestaban
Manteles.
Afuera, sol como no he visto
Sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
Fijos. Te esperaba.

viernes, 10 de octubre de 2014

Nueva versión del Padre Nuestro



El dolor, como cualquier sentimiento humano, puede ser vicario. Humano eres y nada que les suceda a los seres humanos te es ajeno.  Es el dolor de nuestro pueblo como hermanos, me duele  y más me duele lo cerca, lo real lo tangible de la situación. Y ese dolor, nos mueve. Vivir en este tiempo da cierto panorama histórico y no encuentro en él los argumentos para darte "la razón", ni por "la fuerza", pero a fuerza de razón,  prefiero las palabras a la sangre.No creo que la violencia sea la salida-solución para la violencia.

V

Mi hermano, el de en medio me envía una versión del Padre Nuestro que, desde esta noche, trataré de rezar; tal vez así mañana amanezca más serena: 

Padre nuestro que estás en el cielo,
protegido y lejos de los sicarios,
santificado sea tu nombre,
que ojalá pudiera
santificar nuestro suelo,
porque no lo han logrado
ni los cadáveres de las víctimas,
ni su sangre
y, menos, la locura de los asesinos.


Venga a nosotros tu reino, 
pues los gobiernos corruptos
y los gobernantes impunes
han hecho, del nuestro,
uno imposible para vivir.

Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo,
pero -por piedad- te pedimos
que no sea tan dolorosa.

Danos hoy nuestro pan 
de cada día.
Y, si quieres, que se sigan
amasando fortunas inmensas
sobre las cenizas de los cuerpos inocentes,
para ellos,
a los que no les falta ni un pan,
ni la cocaína, sigan acribillando a tus criaturas.

Perdona nuestras ofensas,
aunque para mí resulte todavía
imposible perdonar a los que asesinaron a Irene,
torturaron y degollaron a Fuoad
y, no contentos con eso, 
nos obliglan a vivir en el terror
y con la ausencia de  los que amamos.

No nos dejes caer en la tentación de la venganza,
de cobrar el ojo por ojo,
y líbranos de los que tienen el poder
de decidir quién muere.

Amén.


*Hernández Palacios, Esther. 2010. Diario de una madre mutilada. México, Ficticia, 2012. pp: 93-94